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08/Feb/2007
 
 
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Nacional Increíbles técnicas de supervivencia de las mujeres ayacuchanas en Cangallo sorprenden al propio programa ‘Juntos’.

Mamachas que se las Traen

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Chuschi, 2007. ‘Juntos’ llega a más de 7 mil personas en el distrito y a 135 mil en todo Ayacucho.

La camioneta brinca en la polvorienta trocha que bordea el último cerro rumbo a Chuschi. A mediodía, un sol intenso inunda el valle encendiendo los árboles de eucalipto y los sembríos de papa. “Hace veinte años, qué ibas a pasar por acá sin que te cruzaras con un ‘tuco’. Ahora es distinto”, afirma Carlos, el chofer. Un minuto después, una piedra cae desde lo alto del cerro, destrozando el parabrisas. Un susto sin heridos. “Ha sido un deslizamiento nomás, tranquilo”, dice. Menos mal que sólo faltan cinco minutos para llegar.

En la entrada al pueblo, la pequeña caravana de dos camionetas es recibida por decenas de pobladores, en su mayoría madres con polleras multicolores, cuyos niños miran la escena divertidos. Casi todas son beneficiarias del Programa Social ‘Juntos’ y reciben a los visitantes con aplausos, abrazos, racimos de flores, una chalina al cuello, una porción de queso y luego baile y zapateo. No hay dolor de pierna que impida a las mamachas sacarte a bailar, aunque no tengas idea del ritmo. La banda toca un huayno monótono, en el que las voces agudas de dos jóvenes contrapuntean la alegría y la melancolía. Casi sin darse cuenta, uno ya se encuentra en la Plaza de Armas.


 


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