Actualidad Correcto discurso e invitación a la oposición correspondieron con la insistencia en peligrosa denuncia constitucional contra Toledo.
La Doble Partitura (VER)
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Alan afino la puntería en los blancos indicados por las encuestas: el sistema educativo y el Poder Judicial |
Temieron lo peor quienes despertaron con el esperpento cometido en el frontis de Palacio de Gobierno. La orden de pintar de colores el escudo nacional fue ejecutada por alumnos de la Escuela de Bellas Artes y el contraste final con el resto de la construcción es digno de las pollerías del aledaño Jirón de la Unión.
A tal temeridad solo podía seguir un escandaloso discurso presidencial con el machaque del reggaeton como fondo. Pero no. Ni siquiera se acercó a las cumbres líricas de su primer gobierno. Alan García leyó nueve páginas en 31 minutos.
Sobraron pocas palabras y los datos iban al grano. Si ha de buscarse un símil, el Presidente ensayó una sosegada música de cámara. Y dada la hora pudo quedarse en música de cama, nomás.
Fue uno de los discursos más pausados en su historia.
AGP afinó la puntería en los blancos indicados por las encuestas. La última muestra de CPI en Lima le daba al ministro de Educación, José Antonio Chang, un 64.1% de aprobación. La mayoría, el 22.9%, consideró que la evaluación a los maestros era hasta entonces el logro más importante del gobierno.
El mensaje caló. La confrontación con el Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP) convirtió a Chang en el más popular. Por lo tanto García se fue contra sus miembros, a quienes, lejos de caracterizar en la izquierda revoltosa, tildó de “burocratismo conservador” y les criticó el “facilismo de los que no quieren cambiar”.
También puso las banderillas en el Poder Judicial: “Ya hemos limitado el uso abusivo y corrupto de los recursos de amparo. La sociedad participa en la investigación y sanción de los malos jueces… Confío en que las nuevas autoridades judiciales demuestren en estos meses su decisión de separar a los malos elementos y sancionarlos con severidad. El país entero lo exige, su paciencia se agota”.
El 69.5% desaprueba la gestión del Poder Judicial según la mencionada encuesta.
García evitó tocar cualquier tecla discordante y, si bien ajochó al Congreso para aprobar la libre desafiliación de AFP y la ley que permitirá tener puesto en la administración pública a los 10 mejores alumnos de cada universidad, no insistió en que el Legislativo vuelva a debatir la pena de muerte.
Por lo demás, AGP repasó las extraordinarias cifras de inversión y las expectativas de crecimiento que compartió con esta revista la última Navidad (CARETAS 1957).
Dividió sus objetivos en crecimiento con empleo, gobierno de austeridad, redistribución de la riqueza, descentralización, educación y salud, seguridad, moralidad y justicia.
Prometió 12,000 kilómetros de carreteras, un rubro abandonado en su primer gobierno. Anunció que el programa A Trabajar Urbano ofreció 78 mil puestos en los últimos seis meses. Cifró en S/.600 millones el ahorro acumulado gracias a las políticas de austeridad y en una cantidad similar la reducción de tarifas.
No se entendió por qué incluyó en lo último la rebaja en los costos de las papeletas de infracción. Si el presente ha sido bautizado como el Año del Deber se hace más difícil justificar que unos cien mil limeños deban más de S/.150 millones en multas y la capital se vaya convirtiendo en una ciudad intransitable por los hábitos al volante.
A pesar de los pocos bemoles el Primer Mandatario optó por un mensaje de medio año tan predecible como impecable (lea el texto completo en www.caretas.com.pe).
Pero también se hace evidente que, mientras interpreta su melodía, con la otra mano le reparte a su bancada una partitura que la devuelve a ritmos más farragosos.
De la Sinfonía a la Cacofonía
El mensaje enviado por García a la bancada la semana pasada (CARETAS 1961) implicaba botar al tacho la denuncia constitucional contra el ex presidente Alejandro Toledo.
Las palabras de AGP sorprendieron, supuestamente, a Javier Velásquez Quesquén y Mauricio Mulder en China. Ambos eran los más entusiastas acusadores de Toledo.
La intervención presidencial asentó la imagen de lambiscón funcional asignada por los medios a Velásquez Quesquén. ¿Qué dirá ahora, se preguntaban, viéndose desautorizado por su jefe?
Luego de guardar silencio durante algunos días, el congresista reapareció el martes 5 en el flanco de su colega Nidia Vílchez. La vicepresidenta de la bancada aprista anunció el acuerdo de su grupo de respaldar la denuncia constitucional contra Toledo por haberse allanado al fuero de la Corte Interamericana en el caso de la masacre del penal Castro Castro.
La denuncia es una payasada peligrosa que inevitablemente desemboca en la colisión del Perú contra el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. El nuevo agente del Estado ante la Corte Interamericana, Luis Alberto Salgado, fue nombrado por el Ejecutivo y tiene una sensata y clara posición al respecto (ver entrevista).
Hace semanas que AGP no recibe a los congresistas de su partido, excepto a Velásquez Quesquén y Vílchez, cuestionada además por testimonios judiciales que la vinculan con los sectores menos potables del APRA (CARETAS 1961).
En una estructura tan vertical como la de Alfonso Ugarte, resulta ingenuo considerar que ambos parlamentarios se pueden despachar por libre albedrío en un tema así.
Además la opereta se ejecuta con el ruido ambiental de la competencia interna.
Velásquez Quesquén anhela el favor presidencial en la posibilidad de ser el próximo presidente del Congreso. Allí también hacen cola Luis Alva Castro –con un filo de apariencia más crítica e independiente, tanto que lleva al contralor Genaro Matute al hemiciclo para que haga añicos la ejecución del shock de inversiones– y la propia presidenta Mercedes Cabanillas, alentada a reelegirse por los buenos resultados de las encuestas y su buena mano para tejer consensos con las otras bancadas.
Difícil saber cuánto control tiene AGP sobre el escenario congresal.
Por eso se ha planteado grandes resultados a dos años. Y, según lo recabado en el gabinete, las bases se deben plantar durante el primer año de gobierno. Luego es de esperar que, sin tener mayoría estable, la negociación en el Parlamento se torne más difícil.
El Ritmo del Gabinete
El cansancio lastra las voces de los ministros y sus colaboradores, consultados por CARETAS en los últimos días. La rutina de trabajo impuesta en los poco más de seis meses transcurridos de gobierno comienza a pasar la factura inevitable de jornadas laborales que llegan normalmente hasta las dieciséis horas.
“El más workahólico es el Presidente”, apunta la ministra de Comercio Exterior, Mercedes Aráoz. “Y eso jala no solamente a los ministros, sino también a todos sus equipos”.
La observación no corresponde a un ocioso lugar común. Al acercarse a los despachos se descubrirá que los más próximos consejeros de Luis Carranza, el titular del MEF, deben hacer malabares para ocupar media hora de su agenda y obtener su firma en documentos inaplazables.
También se nota más peso en las ojeras del premier Jorge del Castillo, que el viernes 2 recorría los salones de la Presidencia del Consejo de Ministros, saltando de reunión en reunión. Sus colaboradores ya montan operaciones de comando para salirle al paso en sus posibles vías de escape –las salidas de su oficina– y así arrancarle algunas instrucciones.
En el gabinete de Virginia Borra, la ministra de la Mujer, aseguran que la señora llega a las ocho de la mañana, tan puntualmente como a mediodía se toma un vaso de yogur. Y el titular de otra complicada cartera confiesa que hay mañanas en las que abre el ojo y se cuestiona el implacable ritmo de trabajo.
Pueden producirse distintas evaluaciones sobre los resultados. Pero en el gobierno de Alan 2.0 se chambea un montón.
El Presidente lleva a esa cancha a los líderes de la oposición.
Elefante Desbocado
Al Consejo de Ministros del miércoles 7 fueron invitados representantes de la oposición a discutir la reforma del Estado –o del Ejecutivo– cuyo planeamiento fue encargado a la ministra de Transportes y Comunicaciones, Verónica Zavala (ver entrevista).
Hubo sillas para el Partido Popular Cristiano, Solidaridad Nacional, el Partido Nacionalista, UPP, Alianza por el Futuro y la Alianza Parlamentaria.
Asistieron Ollanta Humala, el alcalde de Lima Luis Castañeda y los congresistas Santiago Fujimori y Alberto Andrade.
Muy entrada la noche del lunes 5, Lourdes Flores se reunió con su estado mayor en su casa de Córpac y decidió enviar a los técnicos Percy Távori y Mario Castillo, quienes fueron comisionados para presentar en Power Point las propuestas del PPC.
Llama la atención la elección del tema. Al ministro Carranza se le ha escuchado comparar al Estado con un elefante al que cuesta mucho poner en movimiento. Y peor, hay que ver quién lo para cuando está mal encaminado. Según un personaje del gobierno este es el debate fundamental “en el que necesitas a la oposición alineada. En otras cuestiones puedes hacer alianzas selectivas”. Otro miembro del gabinete sostiene que es un área en la cual puede ser más fácil llegar a acuerdos.
Cabe también preguntarse por qué el gobierno rescataría a Ollanta de las catacumbas políticas a las cuales descendió luego de haber estado muy cerca de llevarse la Presidencia.
Mientras García olfatea los temas de enganche con el electorado, Humala insiste en empachar a quienes votaron por él con la nada vendedora idea de la Constituyente. En comparación, la densa reforma del Estado termina siendo más sexy que el ombligo de Shakira.
Humala advirtió, empero, que si la idea no era discutida se retiraría de Palacio. Si no tiene cuidado puede encaminarse, como un corderito, en la senda irrazonable por la que el gobierno ya desvió al SUTEP (Enrique Chávez).
Combatir el Desgaste
Primera prioridad, aun en tiempos de excepcional bonanza económica. Todos los políticos buscan, naturalmente, mantener su popularidad y reducir el desgaste del poder.
Esta semana el presidente Alan García tocó selectivamente las teclas que vienen sugiriendo los sondeos de opinión pública en los últimos 180 días, pero ¿cuán exitoso ha sido en comparación a otros mandatarios?
En este cuadro CARETAS ha utilizado los índices de aprobación de diversas encuestadoras:
Fernando Belaunde
Agosto 1980 Enero 1981
70% 53%
Alan García
Agosto 1985 Enero 1986
97% 86%
Alberto Fujimori
Agosto 1990 Enero 1991
51% 42%
Fujimori bis
Agosto 1995 Enero 1996
77% 75%
Alejando Toledo
Agosto 2001 Enero 2002
60% 30%
Alan García
Agosto 2006 Enero 2007
68% 57%
Como se puede apreciar, todos los primeros mandatarios perdieron algo de popularidad en los primeros seis meses, aunque Fujimori muy poco en 1997 (-2%) y Toledo mucho en el 2002 (-30%).
La popularidad de Alan García en 1985 fue delirante, y aunque bajó en 11%, siguió siendo de las más altas del mundo. Ahora la aprobación que mantiene es superior al promedio.