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Entrevistas Secretario general de la OEA toma el pulso de relaciones peruano-chilenas, la Cuba post-castrista y la Venezuela bolivariana.

El Vecindario de Insulza

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“En EE.UU. muchos creen, como han creído equivocadamente sobre otras partes del mundo, que en Cuba se va el dictador y la gente va a salir a las calles a tirar flores y a cantar”.

A José Miguel Insulza no lo apodaron El Pánzer por nada. En Chile batió un récord al durar diez años consecutivos como ministro de Estado en las carteras de Relaciones Exteriores, Secretaría de la Presidencia e Interior. En el 2005 –con la oposición estadounidense y el voto en blanco del Perú– asumió como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). Desde allí tuvo que hacerle frente a la retahíla de elecciones presidenciales en la región y las críticas sobre la supuesta irrelevancia de la organización. A Lima llegó esta semana para dirigir una reunión de países latinoamericanos componentes de la misión de estabilización de Naciones Unidas en Haití. Siempre presidenciable para el socialismo chileno, Insulza mantiene la sangre fría y corta el jamón desde su cuarto en el piso 16 de un hotel sanisidrino.

–Lo noto muy optimista. ¿Cuál es su visión del continente?
–Mi visión empieza por afirmar el optimismo. Nuestros países crecieron en los últimos cinco años más de lo que habían crecido en las últimas tres décadas. La gente participa y vota, aunque muchas veces apoya la democracia y rechaza a quienes la ejecutan. Cuando hay crecimiento, democracia y acceso a la globalización que permite ver cómo vive la gente en otras partes, la demanda social aumenta muchísimo. El problema de todos los gobiernos, de izquierda, derecha y centro, es que tienen que demostrar sus resultados más allá de cómo fundamentan ideológicamente su opción. América Latina no es un continente pobre. Es un continente injusto, que es otra cosa.


 


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