Personajes Ex alumnos notables le demuestran su cariño constante y sonante.
Late el Alma Mater
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Mercedes Cabanillas En 1965 ingresó a la Universidad Federico Villarreal. Activa alumna de Educación, no dudó en sacarse las gafas para protestar contra el golpe del 68. |
Ni bien el rector de San Marcos, Luis Izquierdo, anunciaba en una radio el 7 de febrero que habría un nuevo fondo para aportes de egresados, una carta llegaba a su oficina en la Ciudad Universitaria.
Era la Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, la primera en decir “aquí estoy” a la hora de abrir la chequera: US$ 1,000 para su querida alma mater. Merino, promoción 1970 de la Facultad de Derecho, no solo es, pues, la primera de su clase con 17.6 de promedio.
“Siento por la Universidad de San Marcos un afecto invariable. (..) Mi formación habría adquirido un sesgo distinto de no ser por la solvencia moral y el rigor intelectual que recibí de mis profesores (…), así como de su espíritu siempre atento a la voz exigente de los estudiantes y (…) la ciudadanía”, dice su carta.
Para poner el hombro nadie mejor que quien la ha sufrido. Además de Merino, los congresistas Alberto Andrade, Martha Hildebrandt, la Fiscal de la Nación Adelaida Bolívar, el alcalde de San Borja Alberto Tejada, el titular del Jurado Nacional de Elecciones Gastón Soto Vallenas y la presidenta de Editora Perú María del Pilar Tello están en la primera hornada de colaboradores. El escritor Alfredo Bryce también ha comprometido su óbolo “por los buenos tiempos”.
El mínimo anual es S/. 100 para quienes viven en el país y US$ 100 para los que residen afuera. No obstante, Andrade expresó su cariño con US$ 5,000.
“Tenemos una fundación anterior que ha movido más de US$ 500,000 en cuatro años, pero tiene poca participación de los egresados. No ha sido bien promocionada. Con el nuevo Fondo de Graduados esperamos duplicar ese monto en un año”, proyecta el rector Izquierdo. “Tengan fe, será bien usado. Nos faltan recursos para la parte académica, laboratorios y equipos”, asegura.
Buenos Compañeros
En tanto, en la Universidad Nacional de Ingeniería funciona un Patronato desde 1997, integrado por ex alumnos peso pesado. Lo preside Alberto Benavides de la Quintana, fundador de Compañía de Minas Buenaventura, y tiene a Javier Sota Nadal, ex ministro de Educación, como segundo vicepresidente. El 2006, el Patronato financió la construcción del Instituto de Matemáticas y Ciencias Afines (IMCA): más de US$ 1’000,000. Además entrega becas a estudiantes y profesores para investigación y de apoyo económico a alumnos de provincias.
Fue Sota Nadal quien propuso a Benavides, Pedro y Mario Bressia, Andrés Marsano y otros, la creación del Patronato. “Quiero mucho a la universidad. Estudié en la UNI de los sesenta, liderada por Mario Samamé Boggio y la Facultad de Arquitectura por Fernando Belaunde, Santiago Agurto y Cartucho Miró Quesada. He sido presidente del Centro de Estudiantes, decano de Arquitectura y rector. Me he resistido a egresar”, dice nostálgico el ex ministro.
En la Universidad Federico Villarreal, aunque no hay fondo ni patronato ni fundación, siempre hay manera de dar una mano. En el 2003, congresistas del APRA, egresados de sus aulas, donaron un microscopio de última generación, valorizado en US$ 7,000, para la Facultad de Tecnología Química. Mercedes Cabanillas, José Luis Delgado y José Carrasco Távara impulsaron ese tren.
La actual presidenta del Parlamento volvió en el 2004 para regalar una computadora a la representación estudiantil de la Facultad de Administración. “Siempre apoyo a mi alma mater. Le debo mucho y guardo buenos recuerdos. Como el de 1968, cuando nos organizamos espontáneamente para protestar contra el golpe. Tuve la suerte de hacerlo con la Constitución del 33 en la mano. Una foto de mi protesta inspiró luego al senador Alfonso Ramos para proponer el derecho a la insurgencia”, anota Cabanillas. (David Pereda Z.)