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Vida Moderna Consumo de pastilla azul en alza entre jóvenes: ¿disfunción eréctil o inseguridad generacional?

Generación Viagra

La pastilla toma alrededor de 30 minutos en surgir efecto y su duración es de cuatro horas.

“Miguel” (23) sentía que no satisfacía a su enamorada, “Gustavo” (19) sufría el estrés de la primera vez y a “Alexander” (27) se la recomendó un amigo. Diferentes motivos, una misma conclusión: recurrir al sildenafil, medicamento diseñado exclusivamente para quienes padecen de disfunción eréctil (Aquí valga un aclare: el Viagra es la marca del laboratorio Pfizer para el genérico sildenafil. También existen el Levitra y Cialis, entre otros). Y es que el consumo de esta pastilla en los jóvenes está aumentando. Las razones no sólo tienen que ver con desafiar la ley de la gravedad (arriba, siempre arriba, dijo Jorge Chávez), sino con estirar –literalmente– el rendimiento amatorio en gente novel que, se supone, no debería tener ningún problema. El International Journal of Impotence Research (Revista Internacional de Investigación sobre Impotencia) realizó un estudio a más de cinco millones de hombres asegurados en EE.UU., y halló que el uso de esta panacea en los jóvenes ha crecido en un 84% entre 1998 y el 2002. En el Perú aún no se tiene estudios estadísticos.

Daño Colateral.- Los efectos secundarios son leves: dolor de cabeza, rubor, acidez y diarrea. Pero cuidado, los pacientes que sufren de enfermedades coronarias y consumen nitratos no deben de tomarla: les puede causar un infarto.

Según Edgardo Seguil, psicólogo de la Clínica del Hombre del Instituto Peruano de Paternidad Responsable (Inppares), los motivos del aumento del consumo de sildenafil en los jóvenes podrían relacionarse con la liberación femenina: entre las voces de igualdad y la quema de sostenes, resulta que buena parte de las mujeres han perdido pudor y ganado audacia en lo que al placer se refiere. Sus cuerpos, soldados en el ring de las 4 perillas, ahora quieren ser también fuentes de placer. Ante este avance irreversible, el joven siente presión, pánico escénico y miedo al fracaso. Y así nada funciona. Explica Seguil: “La mayoría de causas de disfunción eréctil en los jóvenes son psicológicas o pueden estar relacionadas con el estrés diario”.

Temiendo al bochorno público y ser catalogados injustamente como incompetentes, tres jóvenes limeños han preferido no revelar su identidad pero sí su experiencia tras probar el producto.

Una película le dio a “Miguel” la idea de probar Viagra. Sentía que no estaba satisfaciendo a su pareja. Fue a una farmacia en San Borja y sin receta médica lo compró. Quedó en encontrarse con su enamorada en un hostal de la Av. Aviación. Tan sólo se habían sucedido unos ardientes minutos de caricias, arrumacos y besuqueos y ya el efecto se dejaba sentir. “Estaba más erecto, se me veía más grande y al hacerlo duré mucho más”, describe el joven amante. Tarea cumplida.

“Gustavo” iba todos los fines de semana en plan de conquista a una discoteca miraflorina. Después de un par de horas de ‘floro’, baile y tragos, sellaba auspiciosamente el pacto pero no el acto. Frustrado por su escaso desempeño sexual decidió probar el sildenafil. “Estaba feliz, el efecto me duró alrededor de seis horas, nunca me había sentido así. Ella y yo quedamos encantados”, comenta, satisfecho. Pero esta puede ser una ayudita con consecuencias. Para que se cumpla el objetivo de la pastilla necesariamente debe haber un objeto de deseo y consumación a riesgo de quedarse vistosamente estimulado.

“Alexander”, experimentó efectos secundarios: dolor de cabeza y rubor. Probó la pastilla por curiosidad y vacilón con su pareja. “Tuve una erección más larga y nada más. Ambos disfrutamos del resultado, pero no la volvería a tomar a menos que realmente tenga un problema. No es como muchos creen: no genera el efecto del conejito de Duracell, simplemente te ayuda a vencer una traba psicológica autoimpuesta de desempeño”.

La audacia de las mujeres continuará en aumento, y las inseguridades sexuales nunca cederán, aunque respecto a lo último, especialmente en los jóvenes, queda por determinar si es por una causa psicológica, física o por pura vanidad. (G.P)


 


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