domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1965

01/Mar/2007
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre DebateVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Sólo para usuarios suscritos Tecno Vida
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Cherman
Suplementos
Sólo para usuarios suscritos Aerocondor
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Cultural Se salvó de morir en un duelo en Trujillo y en la masacre que desató la revolución iraní.

Vida de Novela

3 imágenes disponibles FOTOS 

Ver galería

En la Feria del Libro de Trujillo fue aclamado el libro de González Viaña que ha adquirido rápida popularidad entre los hispanos de EE.UU.

La última novela de Eduardo González Viaña ha vendido cien mil ejemplares en pocas semanas en Estados Unidos. La razón es doble: habla de vida y sueños de los hispanos en Estados Unidos, y está escrita en una prosa límpida animada por una memoria honda y caudalosa.

El corrido de Dante es un libro de la madurez de González Viaña, que se nutre de su conocimiento de la narrativa francesa y anglosajona, de los recursos del thriller y hasta de la picaresca española, pero sobre todo de una vida intensa.

Todo eso se exhibirá el 1 de marzo, a las 6 p.m., en la presentación del libro en el Centro Cultural de San Marcos.

La novela toca las fibras íntimas de los hispanoamericanos –legales e ilegales– que viven en Estados Unidos y que son ahora cerca de 50 millones de un total de 300 millones de pobladores de la Unión.

Isaac Goldemberg, el extraordinario narrador peruano que vive y enseña en Estados Unidos, ha escrito: “El corrido de Dante descubre otra región del alma de Estados Unidos. Por fin en la literatura norteamericana, un clásico en español”.

González Viaña es hombre rico en aventuras y en premios. A los veinte años ya sabía transitar por los absurdos pasadizos del azar y la realidad. Militaba en el Grupo “Trilce” de Trujillo cuando escribió un ensayo sobre el ritmo de la prosa en Guy de Maupassant. Había aprendido francés para leerlo. Surgió entonces una polémica con Juan Morrillo Ganoza, su compañero de ‘Trilce’. “El me ofendió”, recuerda. “Me dijo plumateniente. Le respondí: ‘Cada vez que tú escribes ofendes a la prosa, y en nombre de la prosa te reto a duelo’. No podía retroceder, porque había público”.

El duelo se pactó, por elección de Eduardo, a espada, ad mortem o, si no, a primera sangre. El Obispo de Trujillo puso el grito en el cielo. Álvaro Castillo, fundador de la Liga de los Ateos, fue el padrino de González Viaña. Los aceros brillaron cerca de las ruinas de Chan-Chan.

“Al principio, lo tomé a broma”, recuerda Eduardo. “Pero Juan me hizo un corte en el pecho y empezó a correr sangre. Entonces me lancé como un toro y le toqué el cuello. Le empezó a salir sangre a borbotones. Me asusté porque pensé que había matado a mi mejor amigo”.

“Este es”, comenta, “un episodio perfecto para una novela décimonónica”.

Poco después, González Viaña recibió el Premio Nacional de Fomento a la Cultura por su colección de relatos Felipe en la casa de las palomas, que sería impresa por Losada de Buenos Aires. Tenía 26 años de edad. En 1999 obtuvo el Premio “Juan Rulfo”.

Antes se había graduado de abogado en Trujillo, se había doctorado en Lingüística y Literatura en España y en Etnología en la Sorbona parisiense. En el ínterin estuvo a punto de morir en la revolución iraní en 1979 y en esa misma etapa salvó a su amigo trujillano Teodoro Rivero Ayllón, a quien los guardias musulmanes estaban a punto de fusilar (ver recuadro). (César Lévano)

‘Vi la Caída del Sha’

El fundamentalismo tomó ese día el poder.

El sanguinario Sha se fugó.


Eduardo González Viaña había llegado a Teherán, la capital de Irán, como periodista free lance para informar sobre la dictadura sanguinaria del Sha de Irán, monarca que tenía el ejército más poderoso del Medio Oriente. Desde París, donde estaba desterrado, el Ayatola Jomeini enviaba cintas magnetofónicas con instrucciones para ser difundidas en las mezquitas. El 19 de enero de 1979, un millón de personas se reunió frente a Palacio para pedir que el Sha se largara. El ejército empezó a disparar, pero al ver tanta sangre, muchos soldados decidieron huir. El Sha escapó. En ese momento, recuerda González Viaña, “yo pisaba vísceras en la Plaza”. Teodoro Rivero-Ayllón, su amigo de Trujillo, que enseñaba en la Universidad de Teherán, lo escondió en su hotel. Quedaron en tomar al día siguiente un café persa en el café de enfrente. Al día siguiente no quedaban huellas de la cafetería. La manzana entera había desaparecido a causa de un bombardeo.


Búsqueda | Mensaje | Revista