Policiales El fantasma del narcotráfico en la dinastía Sánchez Paredes y sus conexiones con el poder.
El Legado de Perciles
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Foto Clave 1977. Perciles Sánchez Paredes, botella de cerveza en mano, celebra junto al narcotraficante colombiano Alfonso Víctor Rivera Llorente y demás amigos. Ambos estaban acusados de traficar pasta básica de cocaína (PBC) desde el Sólido Norte hacia cárteles de Colombia y México. Eran, en ese entonces, los hombres más buscados por la Policía Antidrogas del Perú.
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La fotografía que abre este reportaje data de 1977 y en ella aparecen, celebrando con cerveza, Perciles Sánchez Paredes y el capo colombiano Alfonso Rivera Llorente, entre otros personajes desconocidos. Ambos eran amigos y, a la vez, los hombres más buscados por la Policía Antidrogas del Perú.
Eran los tiempos en que los embarques de droga se contaban por kilos: el negocio de la coca florecía aceleradamente. Uno de sus nodos era el Sólido Norte. Perciles Sánchez, trujillano de nacimiento, amasó millones, pero fue encarcelado en cuatro oportunidades entre mayo de 1978 y julio de 1988, año en el que finalmente fue absuelto por la Corte Suprema. Tiempo después, la tarde del 21 de febrero de 1991, fue abatido a tiros bajo extrañas circunstancias en un taller de mecánica de Trujillo.