Local Crecimiento inmobiliario remueve mundo espiritual. Personajes que resuelven el problema.
Lima de los Espíritus
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Shariel, 37, se vale del poder de los arcángeles, herramientas de la terapia pránica (como el uso de cristales) y también técnicas tradicionales como sahumar. |
La ciudad crece voraz y rápida; tanto, que cuando no hay más horizonte por consumir no queda sino apuntar alto. Todo lo que la zonificación urbana permita. Y luego, otro tanto. La construcción masiva de edificios no sólo está cambiando la faz de Lima. A los justos reclamos de vecinos desesperados por el ruido, tráfico y pérdida de su paisaje cotidiano, se suman quejas por construcciones que no respetan ni el patrimonio cultural. Pero hay quienes ven en la caótica evolución de la capital un mal más atendible que el de su nueva cara. Porque las ciudades, se sabe, también tienen alma.
Lección de oriente
“Se construye sin tener en cuenta las energías que confluyen en la ciudad”, explica Joe Kosono, peruano de abuelos japoneses que estudia y cultiva desde los once años el ancestral arte del Feng Shui –tradición china que Japón comparte y practica– y que dirige el Instituto de Cultura y Metafísica Oriental (ICMO) que fundó hace dos años. Las consecuencias para la ciudad, dice, son enfermedades y deterioro económico. Sonríe con ternura cuando recuerda las veces que ha entrado a una casa limeña para encontrarse con un Buda inmenso en medio de la sala. Y es que Lima es, también, rápida en adoptar modas y en entregarse, fácil, feliz e ignorante, a ellas.