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Deportes La Sub 17 peruana perdió ante Colombia pero la aspiración mundialista está intacta.

¡No los Maten!

Hacer la mejor campaña de una selección peruana de fútbol de menores es bastante y a la vez poco: no hay ninguna historia que superar, por lo que cualquier progreso es plausible. Sin embargo, la Sub 17 de Juan José Oré ha mostrado bastante más que un avance: quedó primera en su grupo (por encima de Brasil); está aún cerca por mérito propio de un mundial (ya clasificó al Panamericano); y posee cracks a destacar: el descollante Raymond Manco, pícaro entre los quimbosos; el goleador Christian La Torre, de gran puntería pero aún demasiado temperamental; y el defensa Néstor Duarte, un capitán. Que hayan sido derrotados por Chile, Colombia y el scratch no es problema, todos los equipos pierden. Probablemente hubiera sido peor teñirlos de falsa invulnerabilidad cuando el temperamento se forja ganando y cayendo. Y es eso lo que están aprendiendo sin complejos y a pulso, a batirse en un nivel futbolístico real para el Perú. También, a sobrevivir en un entorno en el que se desempeñarán de por vida: los dirigentes que ahora los apapachan les habían comprado los pasajes de vuelta en la primera ronda, sin verlos jugar un minuto; y sólo contrataron a Víctor Vich, el motivador del grupo, hasta el primer partido del hexagonal (el que se ganó a Venezuela), como si las chances de entrar al Mundial de Corea no se jugaran después. Pasa otro tanto con la prensa que esquizofrénicamente los endiosa y basurea en cuestión de días. Es su futuro revelado, mejor que lo sepan ahora.

En el deporte todo exitismo es absurdo. El destino final, en algún momento, es siempre perder (Roger Federer dixit). Por supuesto, se trata de evitarlo con los recursos que se tengan a mano. J.J. Oré, a falta de un campeonato de menores competitivo, ha sido muy astuto a la hora de seleccionar: la escuadra peruana que representa a la bicolor es prácticamente el equipo de Alianza Lima, el club que mejor trabaja infantiles y juveniles (si el Chelsea compra a Farfán en La Victoria cobran su parte), reforzado con los mejores elementos del resto de equipos en puestos claves. De ahí el orden mostrado en la cancha y la ficción que se podría desprender de ella en los mejores partidos de la blanquirroja.


 


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