Opinión De cómo la planificación puede convertirse en herramienta moderna y flexible de gestión.
La Moraleja de Costa Rica
El gobierno de Costa Rica acaba de aprobar su Plan Nacional de Desarrollo (PND). El proceso de preparación de este plan y su contenido muestran cómo ha cambiado el enfoque jerárquico y rígido de los planes de hace décadas, transformándolos en herramientas modernas y flexibles de gestión pública. Nuestro colaborador Francisco Sagasti es uno de los asesores de Kevin Casas, vicepresidente y ministro de Planificación de Costa Rica.“Este documento simboliza un retorno de la política nacional al pensamiento estratégico”, sentenció el presidente Arias en la presentación del Plan Nacional de Desarrollo de Costa Rica. Fiel a su promesa de campaña, revitalizó y modernizó el proceso de planeamiento, transformándolo en un instrumento de pensamiento y acción estratégica, con un fuerte componente de seguimiento y evaluación de políticas públicas. El ministro Kevin Casas tuvo a su cargo esta tarea que se llevó a cabo en unos pocos meses y revirtió años de abandono que hicieron de la planificación un ejercicio burocrático.
Además de revitalizar el Ministerio de Planificación (Mideplan), motivar a sus funcionarios y establecer un amplio proceso de consultas con todos los sectores de la administración pública, Kevin Casas y su viceministra Hannia Vega convocaron a un grupo de especialistas en planeamiento estratégico para desarrollar y poner en práctica el nuevo enfoque de Mideplan.
Una de las innovaciones que introdujo el PND de Costa Rica fue dividir las acciones estratégicas en tres categorías. La primera de ellas, Contrato con la Ciudadanía, abarca las acciones que son de exclusiva competencia del gobierno y que no requieren reformas legales o la anuencia de otras fuerzas políticas. La segunda, Compromiso Político, comprende acciones que el gobierno se compromete a impulsar, pero cuya concreción depende de la colaboración del Congreso y de otros actores políticos. La tercera, Diálogos para la Costa Rica del Bicentenario, constituyen un mecanismo para abordar temas esenciales pero controversiales para el futuro del país, cuya implementación requiere de acuerdos políticos y sociales.
Me tocó participar en las discusiones del equipo asesor sobre el enfoque y orientación del PND de Costa Rica, y contribuir al eje de reformas institucionales. Rápidamente llegamos al acuerdo de que más que mover cuadritos en el organigrama del aparato estatal, o de fusionar organismos públicos, las tareas centrales en la categoría Contrato con la Ciudadanía eran reforzar la capacidad de conducción política y planeamiento estratégico, mejorar los servicios públicos a cargo del Poder Ejecutivo, crear un Sistema Nacional de Inversión Pública, y agilizar y simplificar trámites. En la categoría Compromiso Político las prioridades eran abrir los monopolios públicos en mercados estratégicos, reformar sectores clave para mejorar la producción y los servicios a la población, flexibilizar las restricciones a la gestión pública para hacerla más eficiente, y crear la carrera de servicio público para despolitizar los nombramientos de funcionarios. Los temas para Diálogos para el Bicentenario que identificamos son estructura y balance de poderes en el Estado, modificaciones en el sistema de representación política, reformas en el sistema de control sobre la gestión pública, y juventud y el futuro de la democracia.
En el Perú el planeamiento estratégico del desarrollo debe cubrir la brecha que existe entre las Políticas de Estado del Acuerdo Nacional y las medidas específicas adoptadas en los ministerios y entidades públicas, además de añadir la dimensión regional. Todo esto está contemplado en la ley que establece el Centro de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), cuya puesta en marcha es aún tarea pendiente. (Francisco Sagasti)