Seguridad Ensañamiento lumpen con extranjeros. Policía de Turismo contraataca.
Buitres Antituristas
 |
Mayor PNP George Gamarra orientando a turistas argentinos. Parte de las labores de la Policía de Turismo. |
Por el Perú han pasado decenas de locos que le están dando la vuelta al mundo, mochileros convencionales, adultos mayores del primer mundo, nuevos ricos, jóvenes con sed de historia, místicos
new age en general, etc. La lista de categorías es infinita. Pero el país milenario que imaginan en el avión no debe ser muy parecido al que encuentran al tocar tierra –el primer desengaño corre por cuenta de la avenida Faucett–. Aún así, para el advenedizo primermundista, convivir en el caos puede tener su encanto. El cual se puede desgarrar de una puñalada; o seis, como lo sabe el francés Pascal Gallien, que el año pasado fue atacado en la Bajada de Baños de Barranco (CARETAS 1913).
Los robos, asaltos y ataques a turistas se han vuelto una especialización rentable para el hampa: no son complicados de ejecutar, siempre incluyen un buen botín y los agraviados no se quedan en el país el tiempo suficiente para que las denuncias prosperen. El soñado recorrido incaico del turista extranjero está plagado de bricheros, arrebatadores, asaltantes, taxistas secuestradores, estafadores, etc., mimetizados con el paisaje. La Policía de Turismo está poniendo énfasis en la prevención, redoblando los servicios de patrullaje y aplicando la inteligencia estratégica para intervenir. El coronel PNP Gilbert Soto, jefe de la Dirección de Turismo y Ecología, señala que una de las medidas con mejores resultados ha sido el refuerzo del llamado Cinturón de Seguridad Vial Turística, como se conoce al conjunto de rutas que suelen seguir los turistas desde su aterrizaje en Lima. La vigilancia se ha acentuado en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y los distritos con mayor concentración de hoteles: Miraflores, San Isidro, Barranco y Cercado de Lima. “La modalidad de robo conocida como ‘bujiazo’ ha disminuido en 60%”, refiere Soto. También se ha limitado la presencia de taxistas no autorizados en las puertas de arribos internacionales que ya hasta operaban en banda. Y existe un proyecto para habilitar cámaras de seguridad en el área. La promulgación de la Ley 28982, que regula la protección y defensa del turista, también ha servido como disuasivo: un mínimo de 10 años de cárcel para robos cometidos “(…) en aeropuertos, restaurantes y afines, establecimientos de hospedajes y lugares de alojamiento (…) ”. Estadísticamente, entre enero y febrero del 2006 se registraron 95 incidentes criminales que involucraban a turistas. Para el 2007, el número se ha reducido a 72.