Actualidad Palacio endurece su política antidrogas y se calienta el teatro de operaciones.
Plan de Guerra
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Bertrán, de espaldas y muy bajo perfil, se ha convertido en una de las principales fuentes de información para el presidente García. |
La foto captura la tensión justo antes que el Presidente eche el balde de agua fría sobre su anunciada guerra frontal contra el narcotráfico. El viernes 30 el mandatario presentó, con el ministro del Interior Luis Alva Castro, un informe sobre los avances en la lucha contra el narcotráfico. Fueron acompañados por el coronel EP (r) Héctor Bertrán Lora, jefe de la DINI y hombre de confianza del mandatario, el general director de la Policía, David Rodríguez Segué, y el presidente de Devida, Rómulo Pizarro.Hace tres meses el presidente Alan García recomendó a la prensa extranjera reunida en Palacio de Gobierno la utilización de la hoja de coca con fines gastronómicos y medicinales. Queda bien en las ensaladas, declaró por lo que calificó de experiencia propia, y espolvoreada sobre comidas al horno.
También alivia la carraspera.
García hablaba de “normalizar” las relaciones con la hoja de coca y de la urgencia para buscarle mercados legales. La BBC calificó de “heterodoxa” la propuesta y el diario Seattle Times tituló irónicamente: “Algo para masticar. ¿Una ensalada con hojas de coca?”.
Ahora la receta del Presidente rebajó las finas hierbas y aumentó el plomo.
Los influyentes The New York Times y el Washington Post rebotaron el lunes 2 el cable de la agencia Reuters. “Presidente peruano: Laboratorios de cocaína deben ser bombardeados”. AGP también anunció la erradicación de toda la coca ilegal a la que hacía poco pensaba buscarle un uso.
División Cocalera
La ofensiva del Presidente completó un fin de semana durante el que pareció pulsar todas las teclas de la partitura.
El viernes 30 comenzó por exigir mayor coordinación entre los órganos del Estado que combaten el narcotráfico y saber quiénes son “los barones” del negocio ilegal. El domingo 1 volvió sobre el tema pero centrado sobre los cocaleros. Lanzó una seria advertencia a quien “no quiera erradicar por las buenas, con la ayuda de un crédito y una orientación del Ministerio de Agricultura”. A la mañana siguiente remachó con sus palabras más duras. “En el Perú no tenemos capos como Pablo Escobar, pero hay pequeños Pablitos que, si todavía no han puesto su pie en el Congreso, eso no lo sé”.
Se volvía a manifestar el estilo presidencial de taladrar un tema hasta escribirlo en todas las páginas de la agenda. “Alan va a imponer el asunto”, comentaba seguro el premier Jorge del Castillo la tarde del lunes 2. Los argumentos se asentaban en el incremento del consumo de drogas entre los jóvenes peruanos. Era el tránsito colombiano de la década de los noventa, de país productor a país también consumidor. Las cifras del gobierno calculan en 300 mil los jóvenes consumidores.
Un periodista cuestionó al premier sobre el riesgo de desatar desórdenes entre los cocaleros. “Entonces que también marchen los padres de familia”, contestó. “Con el cuento de que tienen que resolver su vida, les dan los insumos a los narcotraficantes”.
El primer tramo de la estrategia del gobierno consistió en mantener la división del frente cocalero. La preocupación principal estaba puesta en las elecciones de noviembre y el potencial electoral que podía ser aprovechado por Ollanta Humala.
Si bien el líder nacionalista proyecta la imagen de un personaje en rápida e inevitable combustión, también es cierto que desde el gobierno se ha prestado cuidadosa atención en mantener encendida esa mecha.
Los tanteos con las congresistas Nancy Obregón y Elsa Malpartida fueron acompañados por conversaciones con otros líderes como Nelson Palomino e Iburcio Morales. Ello explica la actitud cautelosa de Palomino ante las primeras declaraciones del Presidente el pasado fin de semana. Palomino anunció su llegada a Lima para entrevistarse con un equipo técnico de la Presidencia del Consejo de Ministros. Sin embargo, en la PCM confirmaron que no sería recibido.
El portazo en las narices es especialmente desastroso para esos representantes cocaleros, que requieren de una validación constante frente a sus dispersas bases.
Los Clanes
Cuando García se refirió a los “clanes familiares” dio a entender que tenía información adicional. Asesinatos a la mexicana descritos en el artículo siguiente dan una idea de las dimensiones del problema.
La Unidad de Inteligencia Financiera ya se comunica con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, dependencia que elabora la conocida “Kingpin Act”, actualizada la semana pasada. Aparecer en ella implica para el involucrado la muerte civil en el sistema financiero internacional. Allí fue signado el fin de Fernando Zevallos.
El significado internacional de la ofensiva de García está por descifrarse. Una fuente del gobierno reconoce que “a la larga entramos a tener un compromiso más visible en la lucha contra las drogas. Nos estamos involucrando más en los ejes”.
Aunque desde el Ejecutivo advierten que la decisión se tomó antes, los resultados del viaje de García a Colombia son sintomáticos. La profundización de las relaciones bilaterales entre ambos países se opone al rumbo de los otros vecinos. El Presidente pasa de ser un Evo Morales gourmet, según sus declaraciones de diciembre sobre las recetas con coca, a utilizar una retórica mucho más cercana a la del colombiano Álvaro Uribe, principal aliado de los gringos en la región.
El Factor Bertrán
Miembros del gabinete aseguran que García ya había mostrado sus cartas en el Consejo de Ministros de hace tres semanas. CARETAS 1968 informó que en la sesión del miércoles 21 de marzo se ratificó la decisión de continuar con la erradicación en Tocache, tras el fiasco del acuerdo firmado por el ministro de Agricultura, Juan José
Chiquitín Salazar.
¿Quién susurra sobre el tema al oído del Presidente?
Un funcionario al tanto del proceso considera que “García no va a declarar así, sin información puesta sobre el escritorio”. Las fuentes consultadas coinciden en identificar a Héctor Bertrán como un hombre clave. Quien fuera edecán del mandatario en su primer gobierno es ahora jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI).
Bertrán ha tenido la virtud de volver a articular el trabajo de su unidad con el de la Policía, el Ministerio del Interior, el Ejército y la Fuerza Aérea. La Marina planea reforzar el trabajo de aviones de exploración marítima necesarios para interceptar la mayoría de droga que hoy sale por los puertos.
El ministro del Interior, Luis Alva Castro, quedó descolocado en un primer momento, cuando el sábado 31 les pasó la pelota, a García y a Rómulo Pizarro, de Devida, sobre la decisión de continuar con la erradicación. La firmeza que un enojado García mostró el lunes debió terminar de convencer a Alva Castro, quien luego salió al frente para aclarar algunas palabras del Presidente. AGP le pidió a su ministro: “Use usted los aviones A-37 y bombardee, ametralle esos aeropuertos, esas pozas de maceración”.
Los A-37 de la FAP no se utilizan en la interdicción y las pozas no se bombardean, sino que son dinamitadas una por una sobre el mismo terreno, mientras los efectivos policiales esquivan los disparos y piedras de los campesinos que protegen las fétidas pozas. Las pistas de aterrizaje clandestinas son una especie en extinción.
Hay quienes se han apresurado en descalificar toda la propuesta por esa inexactitud. También se ha cuestionado el anuncio de hacer más intensivo el control de los insumos químicos utilizados para la elaboración de la droga.
Pero detrás se dibuja un plan de acción. El tiempo comprobará, como en el titular del Seattle Times, si es una distracción para chacchar y si la política antidrogas se asemeja a una ensalada. García ha hecho explícita su voluntad política para enfrascarse en un tema harto complejo. Ya cantó su apuesta, y esa es una buena noticia. (Enrique Chávez)