Policiales Interminable cadena de asesinatos en torno al crimen del alcalde de Santiago de Chuco sugiere que las grandes mafias operan a sus anchas.
Cuando la Coca Llega al Norte
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Cuerpos de los sicarios asesinados en el bar trujillano ‘El Barro’, el 27 de febrero del 2005. Fue una masacre al estilo de los cárteles mexicanos. |
Fue un verano sangriento el de Trujillo. Hace dos años una cadena de muertes brutales y misteriosas convirtieron al Sólido Norte en el Chicago de la prohibición. Pero los detalles de lo que realmente ocurrió allí recién han empezado a hilarse.
La noche del lunes 29 de noviembre del 2004, el alcalde de Santiago de Chuco, en La Libertad, Eberth Rojas, fue emboscado en la puerta de su casa por dos sicarios. Rojas no reaccionó a tiempo. Los criminales desenfundaron sus armas y le descerrajaron dos balazos certeros en el pecho. Moribundo, Rojas logró susurrarle a su esposa Dorila Ibáñez: “Me ha mandado matar Manuel Sánchez Paredes”. Fueron sus últimas palabras.