Política Presidenta del Congreso perfila juego propio con la preparación de su reelección y la interpelación a Del Castillo.
Andanzas en Villa Mercedes (VER)
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En el Comité Político opuso objeciones al pedido de facultades extraordinarias del Ejecutivo porque no concitaría apoyo de bancadas. |
A pesar de los bajonazos del Congreso, su presidenta Mercedes Cabanillas mantiene números de aceptación relevantes en las encuestas. Los episodios que mellan la imagen institucional del Parlamento no parecen afectarle todavía. La experimentada Cabanillas ha hecho cuestión de Estado el respeto de los fueros congresales y la modernización del sector (CARETAS 1944).
A propósito del escándalo de la congresista Elsa Canchaya, fuentes apristas recordaron que a inicios de su mandato Cabanillas propuso que todos los empleados del Legislativo marcaran tarjeta de ingreso y salida. Varios parlamentarios ofrecieron tenaz resistencia. Quizás ello explique el tajante deslinde que Cabanillas hizo frente al caso de Canchaya, quien contrató como asesora a su empleada doméstica.
Pocos dudan a estas alturas que “Meche” será la carta principal del oficialismo para retener el control sobre la mesa directiva del Legislativo. Las posibilidades de Javier Velásquez Quesquén y Luis Negreiros parecen cada vez más remotas.
De hecho, dentro de la cúpula del APRA su reelección también es considerada como una forma de mantener a los boxeadores en sus esquinas. Cabe pensar en la cantidad de ganchos políticos que intercambiaría con el premier Jorge del Castillo si no estuviera al frente del Congreso.
Aún así, de vez en cuando se trenzan en asaltos.
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Mientras el Congreso ha experimentado una baja sostenida, la aceptación de Cabanillas se ha mantenido durante su gestión. |
Interpelación Repetida
Al interior del entorno de Del Castillo le asignan a Cabanillas un supuesto papel jugado en la interpelación al primer ministro, programada para el miércoles 2 de mayo a las diez de la mañana.
El jefe del gabinete respondió hace dos semanas a las cuarenta preguntas que la oposición nacionalista le planteó a propósito de la contratación irregular, rápidamente anulada, del ex premier fujimorista Alberto Pandolfi en el organismo para prevenir los estragos del Fenómeno del Niño (CARETAS 1971).
Aunque fue por su propia voluntad y técnicamente no enfrentó una interpelación, absolvió todas las observaciones de la lista en una prolongada intervención.
Pese a ello, el miércoles 18 el pleno votó a favor de interpelarlo con la misma lista de preguntas. Hubo 50 votos a favor y 39 en contra.
La decisión resulta más extraordinaria porque el ministro de Vivienda Hernán Garrido Lecca, severamente cuestionado a propósito de la presunta compra de medios escritos por parte de su sector, fue salvado. Los votos fueron 29 a favor de interpelarlo, 28 en contra y 25 abstenciones.
Los duchos en aritmética parlamentaria señalan que si Cabanillas calculaba fraternamente pudo haber convocado a la votación de la interpelación con menos quórum opositor, como pareció ocurrir con Garrido Lecca.
En el primer intento de interpelar a Del Castillo, un día antes de su visita voluntaria, “Meche” lo blindó y levantó la sesión antes que la moción se pudiera discutir.
Otras altas fuentes apristas indican que el trabajo para proteger a Garrido Lecca fue más intenso. El propio ministro llamó a varios congresistas para persuadirlos.
El presidente Alan García se preguntó públicamente: “¿En qué condición viaja el presidente del Perú para hablar con los grandes de la tierra en EE.UU.? ¿Con el frente interno debilitado y el gabinete interpelado?”.
Cabanillas le recomendó a García viajar a Washington con absoluta tranquilidad. “Por ninguna razón las decisiones soberanas del Congreso generan ingobernabilidad e inestabilidad política”, respondió casi de inmediato.
La coordinación entre el Ejecutivo y el Legislativo ya tuvo algunos traspiés públicos. El más recordado, la aprobación del proyecto de ley para eliminar la renta básica, ante la cual el Ejecutivo debió improvisar malabares (CARETAS 1943).
El pedido de facultades extraordinarias para legislar en materia de terrorismo y lucha contra la delincuencia tampoco fue tramitado en completa paz.
Durante las reuniones recientes del comité político, Cabanillas manifestó su oposición porque la solicitud del Ejecutivo no despertaría el consenso entre las bancadas y la posición aprista iba a terminar debilitada.
Finalmente, las facultades fueron concedidas, aunque en la forma de una comisión mixta con participación de miembros del Congreso. El premier Del Castillo aceptó la decisión de buena gana.
Si bien es casi seguro que la nueva puesta en escena de la interpelación no traerá consigo la censura del jefe de gabinete, es posible que asista al hemiciclo con la mayoría de su gabinete. “Para golpear con todo”, confía uno de los ministros.
El pulseo muestra las particularidades políticas en Alfonso Ugarte. Por ahora se impone el método de la familia disfuncional. (E.CH./ C.H.)