Personajes Recordando al poeta de la lírica impecable.
Mi Querido Wata
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Watanabe, cuando era gerente de Canal 7, flanqueado por Lucila Campos y Cecilia Barraza. |
José Watanabe escribía con la convicción de que demasiada inmanencia hacía daño a la poesía. "Bajemos a sentir nuestros olores", dijo y pobló sus versos de sabores, aromas y piel. Algunas de las voces más reconocidas de las letras peruanas destacan aquí su impecable lírica.- Con Watanabe no tuve una amistad –algo que realmente me habría gustado tener–, pero sí una gran proximidad. Y no sólo porque él sabía que yo, como otros lectores, le agradecía infinitamente su impecable poesía, sino sobre todo, y para decirlo con sus palabras, por las cosas del cuerpo. Él fue muy cálido cuando yo estaba peleándola contra el cáncer. Me hizo sentir el gesto más humano de nuestra especie, la solidaridad, a través de las sencillas palabras de una dedicatoria: "Fernando, un abrazo; de veras, un gran abrazo. Watanabe".
Fernando Ampuero
-Sabemos que nacemos con la muerte a cuestas y, sin embargo, siempre nos sorprende. Se nos fue un brillante poeta y una bella persona. Que Dios lo tenga en su reino.
Antonio Cisneros
-Extrañaremos sus maneras pausadas, su voz lenta, sus chistes zonzos; pero su escritura y su sabiduría permanecen para acompañarnos.
Rocío Silva Santisteban
- José Watanabe era un gran poeta, y para mí un amigo entrañable. Fue muy valioso para mí tener con él reciprocidad absoluta en juzgar nuestros respectivos versos con honradez extremada. En el Perú somos demasiado cautos para decir nuestras opiniones, no arriesgamos. Ahora, finado, le toca a José Watanabe recibir el incienso que no recibió en vida.
Marco Martos
Tenia 19 años cuando un amigo de esos que uno hace en los pasillos de la Universidad puso en mis manos un libro viejo y rectangular titulado Album de Familia. Desde ese día hasta hoy mantengo una deuda impagable con José Watanabe. Su partida nos priva demasiado temprano de una de las voces más personales y conmovedoras de nuestra lírica contemporánea, dejando un vacío realmente demasiado grande, demasiado difícil de llenar.
José Carlos Yrigoyen
HABITA ENTRE NOSOTROS
Cae un haiku desde el cielo
como una hoja difunta
que en las noches se pregunta
¿dónde está el guardián del hielo?
Difícil que el desconsuelo
se neutralice o se acabe
sin embargo, nadie sabe
que aún respira la gema
que en el fondo del poema
está vivo Watanabe.
Renato Cisneros
WATA
Subes por las cuestas multicolores
del silencio, de los Andes, del Asia,
¿qué más da? si nos dejas
sordos, con la palabra rota.
Eras un pensamiento lleno de ojos,
sin plumas, de movimientos lentos
en el cielo encendido de Lima,
camino de la tierra de los mitos.
Ahora te alejas quemando los años,
rompiendo el otoño, ya sin luz,
morado entre las flores del Pacífico,
rotas las formas, roto el cielo.
Jorge Nájar
Los Versos de Watanabe
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Entre Oriente y el Ande, Watanabe buscó el camino del centro. |
En
Cosas del Cuerpo a José se le ocurrió terminar el libro con el poema “Los poetas”, mencionándome en los primeros versos: “Abelardo me ha hecho un honor/ me ha pedido que presente su libro. Ay amigo/ exímeme de larga opinión. Bien sabes/ que cuando un poeta honrado lee a otro honrado/solo le busca una palabra, una sola, la que hace sonar a las otras.”
Lo leyó el día de su presentación en el Centro Cultural de la Universidad Católica. En verdad, nunca tuve la oportunidad de pedirle que presentara uno de mis libros. Yo sí tuve la suerte de presentarle uno en la Feria del Libro de Trujillo. Estaba en su tierra, ante un público que lo quería y respetaba.
Con José hemos leído en varias oportunidades. La ocasión inolvidable fue en el antiguo INC, en el jirón Ancash, en Lima, en medio de una virulencia que solo la poesía podía provocar en aquellos años setenta.
En uno de mis poemas hay un verso en que lo menciono de arriba abajo. Es un poema largo y triste para recogerlo completo en esta ocasión. José me llamó por teléfono para entregarme sus condolencias por la muerte de mi hijo y me recomendó que fuera a los lugares que acostumbraba ir con él. Como consta en el poema, los lugares eran la montaña, el río, la piscina y el mar.
También quiso corregirme el título de este libro. El libro se llama El Mundo en Una Gota de Rocío, pero el título correcto, aquel que corresponde al haiku que él mismo me recitara varios años antes, es “El mundo de una gota de rocío”. Hay que ponerlo como es, me dijo. Wata era cuidadoso, detallista, exacto.
En mi libro Oh Túnel de La Herradura hay un poema dedicado a él. Se llama “Laredo/ Al Norte” y recoge la convalecencia del cáncer que tuvo a mediados de los ochenta. En aquel poema hay un verso que lo presenta de cuerpo entero: “Al poeta le gusta su poema como al amante su amor”.
Balo Sánchez León
Donde cada palabra vale Mil Imágenes
José Watanabe ha cultivado la serenidad y la mesura como un estilo de vida. Ha sabido poner su talento creativo, sin aspavientos, en variados campos. Bien dijo el padre Gustavo Gutiérrez en el responso: “José nos ofreció su poesía, y los regalos se reciben y se agradecen”. José nos confió la publicación de sus poemarios más recientes y eso nos ha llenado de satisfacción, sabedores de la alta calidad de su palabra. Creemos que el mejor homenaje que podemos rendirle es divulgar su obra, mantenerla viva. Este será su triunfo sobre la muerte. Martha y Germán Coronado
El primer trabajo que José y yo hicimos juntos fue una escenografía para un programa de Regina Alcóver. José era como su poesía, iluminadora y curiosa. A veces conversar con él era como hacer un zappin divertidísimo.
Eduardo Tokeshi
Para mí fue un doble mazazo: no solamente por lo gran poeta que era, sino por lo gran amigo que era. Lo conocí apenas llegado a Lima hace más de treinta años y desde entonces como tantos otros cultivamos una amistad de la que claramente yo salí ganando.
José Adolph