Seguridad Ocho meses después del sonado asesinato de Myriam Fefer no se sabe aún quién la mató, pero su fortuna tiene una heredera.
Trágica Herencia
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En 1998 Enrique Fefer acusó a su hija Myriam de intento de homicidio. Ocho años después, ella fue asesinada en su propia casa. |
Hay crímenes que parecen destinados a permanecer en el misterio. Tal parece ser, hasta ahora, el caso de Myriam Fefer Salleres (51). La empresaria de origen judío fue estrangulada la madrugada del 15 de agosto pasado en San Isidro. Aunque luchó por su vida.
El asesino, como se recuerda, ingresó a su residencia de la calle Paúl Harris y, tras forcejear con ella en la oscuridad, la mató en su propio dormitorio sin despertar a sus dos hijos, al mayordomo y a los perros. Luego escapó como un espectro (CARETAS 1939).
Ocho meses después, la Policía aún no da con el fantasmal homicida, a pesar de que la escena del crimen contenía pistas suficientes como para cazarlo. El asesino dejó rastros de sangre en el dormitorio y hasta células epiteliales en el cuello y uñas de su víctima. Aún así está libre.
Mientras tanto, los hijos Eva Bracamonte (19) y A.B.F (17) parecen haber dado vuelta a la página y continúan con sus vidas de jóvenes herederos.
Hace dos semanas, Eva Bracamonte tomó posesión oficial de los bienes de su madre. La empresaria no dejó testamento, pero la hija es la mayor y, como tal, ha pasado a administrar la fortuna familiar.
De hecho, ella era ya la principal heredera de la fortuna edificada a pulso por su abuelo materno Enrique Fefer Rotstain. El patriarca Fefer Rotstain tenía como su heredera principal a Myriam Fefer, pero al creer de que ésta planeaba matarlo con una inyección letal, la desheredó. Fue entonces que decidió dejarle a Eva Bracamonte, su nieta engreída, el 33.33% de su fortuna avaluada en US$ 2'678,556.83. La joven tenía entonces 15 años.
La asesinada Myriam, en cambio, obtuvo US$ 357,158.77, al igual que sus cuatro medios hermanos Sara, Sonia, Esther y Luis Fefer Herrera, según el testamento del patriarca, al cual CARETAS tuvo acceso en exclusiva.
Tras el asesinato, Eva se quedó con el 94% de las acciones de Inmobiliaria Sideral S.A.C., la empresa familiar, valorizada en US$ 1'545, 837.78. También heredó la residencia de Paúl Harris, diversos inmuebles en Lima, y vehículos, incluido el elegante Mercedes Benz del abuelo.
Hace algunas semanas, la muchacha adquirió una camioneta 4x4 color verde, con la cual ha sido vista en el bulevar de Asia cerrando el verano.
Magía Negra
Desde que arrancaron las investigaciones, las sospechas apuntaron al entorno familiar y amical de Myriam Fefer. Los propios hijos de la empresaria, Eva Bracamonte) y A.B.F. (17), fueron incluidos en la lista policial de los 14 sospechosos principales. También su abogado Pinkas Flint, su ex esposo trujillano, ciertos amigos y hasta su peluquero.
La Policía recogió sus muestras de ADN y mandó compararlas con las huellas del asesino, pero ninguna de ellas resultó positiva. Llama la atención que estos exámenes fueron practicados recién en el verano de este año, por lo menos cinco meses después de ocurrido el asesinato.
El jefe del Instituto de Medicina Legal (IML), Luis Bromley, solicitó oportunamente que se le envíen las pruebas para ser evaluadas en el moderno laboratorio de Biología Molecular del Ministerio Público, pero no encontró eco en la División de Homicidios (CARETAS 1952).
Por el contrario, las muestras fueron enviadas al laboratorio Biosíntesis Inc., de Estados Unidos, que efectuó los análisis correspondientes. Expertos consultados por esta revista temen que las pruebas hayan sido manipuladas.
Los correos electrónicos enviados y recibidos por la empresaria, así como su registro telefónico y bancario, aparentemente no han servido de mucho. ¿Sufre el equipo policial encargado del caso una espectacular racha de mala suerte?
CARETAS acudió a las oficinas del Grupo Especial N° 5 de la División de Homicidios, cuyos cinco integrantes están a cargo de las pesquisas, y le extendió la pregunta al jefe de esta unidad, el mayor PNP Manuel León. Su respuesta fue tajante: “No puedo decir nada. Tienen que consultar con mis superiores”.
El tiempo pasa y el misterio crece. Ocho meses después de ocurrido, uno de los asesinatos más sonados de los últimos tiempos en la alta sociedad de Lima continúa sin respuestas, mientras el asesino sigue sin tener un rostro ¿Crimen perfecto o policía imperfecta? (Patricia Caycho).