Fotografía Carne humana y animal en “Bold”, muestra fotográfica de Diego Lama.
Caza Mayor
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Epidérmica y floral alusión a conflictos de género. |
En cierta forma, sí: la cámara lo convierte en un cazador. Él mismo lo admite. Y su presa es todo aquello que ansía capturar en una imagen. Pero Diego Lama no mata a sus sometidos; se sirve de ellos para explorar temas que son constantes en su obra: cotidianeidad, sexualidad y muerte. A cambio, los perenniza. (El sexo, también, inicia una caza. Y la muerte no perdona a su presa.) La necesidad de poseer, que es parte de la condición humana, se desnuda –literalmente– en las fotografías que componen su nueva muestra, “Bold”.
Bold, intrépido, atrevido, desafiante. Como la piel humana y desnuda que irrumpe en los escenarios elegidos por Lama. Registrados en gran formato, los espacios amplios y recargados se niegan a pertenecer a un tiempo específico; más aún a ceder un ápice a la fugacidad de lo contemporáneo. Al final, y también por elección del artista, hombres, mujeres y niños se convierten en meras piezas decorativas. Objetos de deseo para ser coleccionados. Vivos o muertos
(R.V.).