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Política Tras relevo ministerial la coca sale de la cartera de Agricultura. Pero igual quema.

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Benavides fue instruido para que toree los dilemas cocaleros.

“Chiquitín” Salazar tiene una chacra e Ismael Benavides un fundo. Así lo define cada uno y allí puede resumirse la condición de izquierda y derecha endilgada, respectivamente, a los dos. Chiquitín cuelga un simpático morral al hombro que contrasta con el terno. El currículum oficial de Benavides lo describe como “banquero con más de 25 años de experiencia”. El primero es aprista y el ancestro del segundo, el mariscal Óscar Benavides, persiguió a Haya de la Torre.

Los tiempos cambian y Benavides sucedió a Juan José Salazar en el Ministerio de Agricultura. Chiquitín cayó por firmar dos actas permisivas con la dirigencia cocalera. El banquero, pisquero y agroexportador declaró de saque que esta podía tocarle la puerta a Devida y, cuando corresponda, al Ministerio del Interior. Al sector Agricultura, dijo, no le toca negociar con los cocaleros. Así se lo hicieron saber el presidente Alan García y el premier Jorge del Castillo antes de su juramentación. Enredarse en la agenda cocalera equivale a complicar toda la agenda política y eso lo ha entendido el gobierno luego de diez meses de indefinición en la materia.


 


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