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Nacional Prófugo cabecilla de los invasores de Santa Anita pedirá asilo en una embajada. Cuidado, quizás no se mude nunca.

Santa Joyita (VER)

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Fernandino Nieto, con bigote y sombrero, cuando aseguraba que lucharía contra la Policía “hasta la muerte”. El dirigente de los invaso res escapó del mercado bien solapa y ahora dice que es inocente.

Con nuevo look, sin bigote, sin sombrero y veloz como alma que lleva el diablo. Así se escabulló del mercado de Santa Anita Fernandino Nieto, el tozudo dirigente que hasta el domingo último aseguraba a la prensa que lucharía contra la Policía “hasta la muerte”. Lo cierto es que cuando culminó el exitoso operativo de desalojo del lunes último nadie lo vio más.

Se había esfumado y, al cierre de esta edición, lo último que se supo de él es que estaría fuera de Lima y que pretende solicitar asilo en una embajada.

El martes 29, el ministro del Interior, Luis Alva Castro, dijo en la Comisión de Defensa del Congreso que no podía informar dónde se encontraba Nieto, pero aseguró que la Policía estaba tras sus pasos.

Ese mismo día, el titular de la Tercera Fiscalía Penal de Santa Anita, César Espinoza, denunció ante el Poder Judicial a Nieto, Herminio Porras y otros seis dirigentes del desalojado mercado mayorista por seis delitos, entre ellos asociación ilícita para delinquir, secuestro y exposición al peligro a menores de edad.

Los inculpados podrían ser condenados hasta 30 años de cárcel por dirigir e incitar a los comerciantes a permanecer ilegalmente con niños y armas en dicho centro de abastos. De hecho, desalojar un terreno de 82 hectáreas con aparentemente miles de personas adentro dispuestas a resistir era un desafío, pero la Policía ejecutó un operativo impecable en apenas 20 minutos. No se recuerda uno con esas características y tal grado de eficacia en los últimos años.

El éxito se traduce en una serena planificación de la operación y en un manejo político inteligente por parte del titular del Interior. No se dejó detalle al azar: los vuelos en helicóptero, el aislamiento y los huaynos a todo volumen durante la madrugada habían logrado minar las últimas reservas de fortaleza psicológica de los comerciantes que se refugiaban allí desde el 14 de noviembre del 2002, cuando invadieron el gigantesco terreno azuzados por Nieto y Porras.

Para cuando irrumpieron los 2,000 ‘Robocops’ –policías de la Unidad de Servicios Especiales que parecen indestructibles con esos uniformes de bakelita valorizados en US$ 2,000– sólo quedaban unas 600 personas en el mercado. Se dijo que eran 10,000.

En contraste con esos amenazantes efectivos, escuadrones de la Policía femenina, con guantes blancos, pusieron a salvo a mujeres y niños. Los últimos focos de resistencia, que intentaron repeler a las fuerzas del orden con piedras, cócteles molotov y un líquido casero irritante preparado con rocoto y vinagre, fueron reducidos sin que se disparara una bala. A las 8:44 de la mañana, un portatropas tumbó la puerta principal del cerco. El desalojo había culminado.

El Muertito

El presidente Alan García no tardó en elogiar la muñeca política de Alva Castro y felicitar al estratega de la operación, el general Octavio Salazar, jefe de la Sétima Región Policial. “Salazar viene de un exitoso desempeño en Trujillo, donde logró disminuir la delincuencia de manera notable. La operación del lunes allana el camino para que se convierta en el próximo director de la Policía”, sostiene Gabriel Prado, especialista del Instituto de Defensa Legal.

En la otra orilla quedó el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, quien reapareció tras el exitoso operativo para asegurar que no practica la política del avestruz. “Si me hubiera hecho el muertito no se habría recuperado el mercado”, dijo y agregó que no tuvo un papel mediático en la crisis porque “el tema era legal y no político”.

Castañeda Lossio informó que realiza los trámites administrativos pertinentes para construir un moderno mercado mayorista en las 82 hectáreas invadidas, un terreno 23 más veces más grande que La Parada. La edificación de la primera etapa costará US$ 8 millones y contará con 780 puestos entre comerciantes y productores.

En un año, anunció, los comerciantes de La Parada serán trasladados al nuevo mercado mayorista. Mientras tanto, la Defensoría del Pueblo ha solicitado al burgomaestre la reubicación de los desalojados que, por ahora, duermen en el Parque Sol de Ate. (FN).


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