domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1979

07/Jun/2007
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre SociedadVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Cherman
Suplementos
Acceso libre AutomóvilesVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Fotografía Cecilia Larrabure presenta libro “Ciertos Vacíos”, muestra fotográfica sobre los niños huérfanos por el terrorismo.

Gráfica Inocencia

2 imágenes disponibles FOTOS 

Ver galería

Madre de Madelina murió de malaria y su padre fue asesinado por terroristas. En 1992 la adoptó una familia de Luxemburgo.

La historia de “Ciertos Vacíos” (Fondo Editorial PUCP, 2007) empezó en 1994, con un terrorismo en decadencia y una Semana Santa por cubrir en Huamanga, Ayacucho. Diez días de reportaje despertaron el interés de Cecilia Larrabure por retratar a los huérfanos del terrorismo. Un deseo que al principio se hizo complicado. Sólo podía ir a La Casa Hogar Juan Pablo II en sus días libres y vacaciones. Conseguir una empatía con los niños fue difícil porque ellos eran reacios a conversar con extraños. Por suerte, un elemento ajeno a ellos rompió el hielo: la cámara fotográfica. Lustros después, la fotógrafa dio con ellos nuevamente para retratarlos: el octavo arte como un itinerario de vida. La curiosidad de Cecilia la llevó a Puerto Ocopa, y allí encontró a los Asháninkas, una de las comunidades selváticas más atacadas por la subversión. Allí no acaba “Ciertos Vacíos”, pues está escribiendo su epílogo con un proyecto de salud mental titulado “Espacios de Memoria”, con el objetivo de buscar financiamiento para atender a 300 huérfanos.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista