Fotografía Cecilia Larrabure presenta libro “Ciertos Vacíos”, muestra fotográfica sobre los niños huérfanos por el terrorismo.
Gráfica Inocencia
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Madre de Madelina murió de malaria y su padre fue asesinado por terroristas. En 1992 la adoptó una familia de Luxemburgo. |
La historia de “Ciertos Vacíos” (Fondo Editorial PUCP, 2007) empezó en 1994, con un terrorismo en decadencia y una Semana Santa por cubrir en Huamanga, Ayacucho. Diez días de reportaje despertaron el interés de Cecilia Larrabure por retratar a los huérfanos del terrorismo. Un deseo que al principio se hizo complicado. Sólo podía ir a La Casa Hogar Juan Pablo II en sus días libres y vacaciones. Conseguir una empatía con los niños fue difícil porque ellos eran reacios a conversar con extraños. Por suerte, un elemento ajeno a ellos rompió el hielo: la cámara fotográfica. Lustros después, la fotógrafa dio con ellos nuevamente para retratarlos: el octavo arte como un itinerario de vida. La curiosidad de Cecilia la llevó a Puerto Ocopa, y allí encontró a los Asháninkas, una de las comunidades selváticas más atacadas por la subversión. Allí no acaba “Ciertos Vacíos”, pues está escribiendo su epílogo con un proyecto de salud mental titulado “Espacios de Memoria”, con el objetivo de buscar financiamiento para atender a 300 huérfanos.