Opinión
La Globalización de los Nuevos Indios
Resulta fascinante que después de más de 470 años, cuando las huestes de hispanos al mando de Francisco Pizarro invadieran los territorios de las civilizaciones andinas, los sobrevivientes descendientes de esa hazaña, que tuvo caracteres de epopeya, estén devolviendo la invasión al territorio de lo que se llamó “Madre Patria”. Los aventureros españoles vinieron sin pasaporte o permiso de Atahualpa o Huáscar, igual que ahora los cholos sin el consentimiento de Juan Carlos y Sofía.
La diferencia con otros modelos de invasiones para conquistar nuevos territorios, como el de los peregrinos del Mayflower, en el territorio norte del continente norteamericano, está en el mestizaje. La mayoría de los españoles no consideraron como nefando el amancebamiento; les importó el convertir a los nativos en creyentes de su religión o usuarios de su idioma. Eso mismo está pasando con la devolución de la visita de los mestizos o “nuevos indios”, descendientes de las víctimas, los que están invadiendo territorio español en incontenibles oleadas que, me atrevo a pronosticar, será imposible atajar. Como ocurrió con las huestes de Pizarro, porque esos crueles conquistadores –con sus exacciones y depredaciones– también trajeron consigo la mezcla cultural y sexual; a eso que se llama mestizaje. Los actuales españoles están ya conociendo, de primera mano, las virtudes y las miserias de la mezcla de culturas que los conducirá irremisiblemente a una nueva realidad.
Luego de más de siglo y medio de invasión yanqui a México, con la pérdida de una buena parte de su territorio y la derrota total de las fuerzas militares de los mestizos mexicanos, éstos están invadiendo el sagrado territorio de los yanquis. Ellos, por su parte, no llevaron a México ninguna intención de mezcla racial. Hay que recordar que Karl Marx y Friedrich Engels, blancos los dos, los propugnadores del comunismo y la filosofía del materialismo histórico, aplaudieron sin reservas la invasión yanqui a México. Después de observar con desprecio el vapuleo de los mestizos mexicanos por los caucásicos norteamericanos, en la guerra entre Estados Unidos de América y México, comentaron textualmente: Para un pueblo así ser invadido por los yanquis, es un paso adelante.1
El hecho es que los mexicanos, junto con todos los pueblos mestizos de los países iberoamericanos, llamados “hispanics”, están invadiendo el territorio que encontraron los europeos en el vasto continente norteamericano. Para los europeos invasores de América del Norte no existieron nativos, los ignoraron, y cuando éstos aparecieron ante sus ojos procuraron exterminarlos. Ahora los tienen recluidos en fragmentos de territorio que llaman, con incomprensible eufemismo, “reservas”. Durante muchos años, los nativos no fueron considerados como pares de los que se consideran como verdaderos norteamericanos. Por último, si los blancos europeos hubiesen tenido la mente abierta al mestizaje cultural y sexual, la sangrienta guerra de secesión, una verdadera hecatombe, no hubiese ocurrido.
Los países europeos deben tomar conciencia que el mestizaje es una ola incontenible. Ya ocurrió en menor escala en los propios territorios de los países originarios de las migraciones. Sea en Argel, en el Congo, en Ecuador, Perú o Bolivia.
En cierto modo están devolviendo las invasiones colonialistas, y con el tiempo se podrá sentenciar, cuando se consolide la incontenible invasión de africanos o sudamericanos al hemisferio norte: Para pueblos blancos ser invadidos por los nuevos indios, es un paso adelante. (Uriel García Cáceres)
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1 Traducido de “Die Bewengungen von 1847”, en Karl Marx, Friedrich Engels: Werke (Berlin, Dietz Verlag 1951, IV, p. :501