Actualidad El de Meche no es un caso de “no quiero, no quiero; échenmelo al sombrero”. Hay mucho más.
Algo se Mueve en el Poder (VER)
 |
Frente a un trípode que se les venía encima, Mercedes Cabanillas, presidenta del Congreso, y Álvaro Gutiérrez, ex nacionalista y hoy casero de Palacio de Gobierno, forjaron un frente único. |
Mercedes Cabanillas, presidenta del Congreso, decidió renunciar a una reelección ya a fines de febrero, en las cercanías del Día de la Fraternidad, día en que la avenida Alfonso Ugarte se pobló de pañuelos blancos y de reclamos de un nuevo Congreso partidario. En el mitin no habló Alan García, y Jorge del Castillo brilló por su ausencia.
Meche, militante del Apra desde sus días de estudiante en el Colegio Nacional Rosa de Santa María, sabe que en las bases de su partido hay descontentos en que confluyen el afán de quienes sienten que el gobierno no les ha dado su “cuota de sacrificio” en el poder y sostenedores nostálgicos de la doctrina auroral del aprismo.
Añádase a eso el descrédito que padece el Congreso debido a los escándalos de algunos congresistas sinvergüenzas.
Ese cúmulo de problemas y desencantos fueron lo que llevó a doña Meche a ratificar su decisión –puramente personal– de no aspirar a un nuevo período en la presidencia del Congreso.
Fuentes del Partido Aprista y voces de otras bancadas congresales señalaron días atrás, sin embargo, que la decisión de Cabanillas, con ser lo sincera que es, podría revertirse si el presidente Alan García se lo pidiera.
Pues bien, el Presidente se lo acaba de pedir. El martes último lo hizo en frase sibilina: “Espero que no sea una decisión irrevocable”.
El Cargo Quema
Fuentes apristas indican que “Cabanillas esgrimió motivos personales” para su alejamiento del cargo. Las mismas agregan: “En realidad, ella se dio cuenta de que el cargo quema, y que en lugar de tirar para arriba, tira para abajo”.
Las encuestas, que tan ingratas se muestran últimamente con Alan García, favorecen, no obstante, a Cabanillas. Ha mantenido ella, según encuestas de El Comercio elaboradas por Apoyo, una aprobación invariable, mientras crecía el repudio al Congreso.
Según esas consultas: Cabanillas tenía en diciembre de 2006 una aprobación de 56% y el Congreso, una de 49%. La encuesta publicada el 18 de marzo de este año arrojaba 54% para Cabanillas y 26% para el Congreso. La más reciente, dada a conocer el 20 de mayo, atribuía a la presidenta del Congreso una aprobación de 54% y para el Congreso mismo, 20%.
Lo cierto es que la decisión de la congresista causó preocupación en los predios oficialistas, pues alteró el plan de mantenerla al frente del Parlamento en los dos primeros años de gobierno, al igual que a Jorge del Castillo en la presidencia del Consejo de Ministros.
Además, una cosa es tener a Meche a la cabeza de un poder del Estado, con todas las obligaciones que ello implica, y otra muy diferente tenerla suelta en plaza para opinar sobre cualquier tema.
“Su intención es recuperar presencia en el partido a nivel de bases”, refiere un parlamentario de la estrella. Y precisa: “Meche es bastante fuerte a nivel de clubes de madres y de gremios del sector Educación. Pero le falta presencia partidaria”.
Ahora el Apra entra –en tanto no se ratifique el retorno de Cabanillas para la lid de la reelección– a una competencia interna para definir la candidatura alternativa a la presidencia del Congreso. Luis Gonzales Posada es una carta con posibilidades. En los últimos días ha sostenido importantes reuniones con miembros de Unión por el Perú y del Partido Nacionalista de Ollanta Humala, en pos de votos. Otro precandidato es Luis Negreiros, quien también ha entablado diálogos con otras bancadas. Aparece asimismo, aunque en menor escala, Javier Velásquez Quesquén, actual vocero de la bancada; pero que encuentra resistencias en sectores del aprismo.
“Si Meche repetía”, apuntó otro congresista del Apra, “la idea era mantener en la mesa directiva a los mismos partidos en las tres vicepresidencias: UPP, Grupo Parlamentario Fujimorista y Unidad Nacional. Pero si ella no va como candidata, el escenario cambia y tendremos que negociar de nuevo”.
Agitación social
El lunes último, en el Foro Empresarial Perú-Brasil que se realizó en Lima, con la presencia de 60 empresarios de Sao Paulo y el Acre, el presidente Alan García expresó que “todavía no se entiende que la Amazonía necesita propietarios que inviertan a largo plazo y con altísima tecnología”. En esa ocasión declaró también que la economía del Perú va a crecer este año 7% y que si se firma el TLC con Estados Unidos (ver recuadro) puede crecer 8% o más.
En esos mismos momentos se iniciaba el paro de 72 horas en Loreto y de 24 horas en Ucayali. La paralización en dos regiones de la selva enarbolaba exigencias de permanencia de la exoneracióon tributaria a la selva, presupuesto para maestros de la región Loreto, así como revisión de contratos forestales y atención a las comunidades nativas.
En discurso en un acto de entrega de ayuda humanitaria a las víctimas de un incendio producido en el Asentamiento Humano “Corazón de Jesús”, en San Juan de Lurigancho, el Presidente fustigó el paro amazónico: “Si ya tenemos los recursos para los sueldos de los profesores y no se van a tocar las exoneraciones tributarias, entonces el paro es sólo un argumento mentiroso”.
Lo cierto es que el paro revela aristas de descontento. Las hay también en el sector minero. El día en que el primer mandatario pronunciaba su anatema, mineros de Casapalca se agolpaban frente al Ministerio de Trabajo, en Lima. Horas antes de partir a la reunión anual de la OIT, la ministra del sector, Susana Pinilla, explicó: “Son mineros de un service que quieren pasar a planilla. A los que se sindicalizaron, los han despedido”.