Sociedad Discoteca de ambiente Downtown y el desvelo de sus vecinos en pisos superiores.
El Insomnio Rosa
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Carlos Alberto Maranesi, tesorero de la junta de propietarios del edificio “El Sur”, intentando pegar los párpados. |
EN esta esquina, fiesteros
gay (friendly) que no pueden fiestear. En la otra, señores que no pueden dormir. Los primeros esgrimen palabras como ‘libertad’ y ‘discriminación’. Los segundos, ‘respeto’ y ‘privacidad’. La lucha lleva más de 7 años. La resolución del problema, en el supuesto de que llegue, fruncirá ceños.
Más allá de leguleyadas y cerros de papel, Jason Núñez Sáenz, abogado de Downtown, expone algunos argumentos. “El alcalde (Manuel Masías) dialoga con la Calle de las Pizzas y le da facilidades para trabajar más allá de la 1 a.m. ¿Por qué con nosotros no se puede dialogar?”. Su hermano, Ismael Núñez (abogado del mismo estudio), complementa: “La gran mayoría de vecinos sólo arriendan. Es decir, ellos sabían que estaban mudándose a un edificio con una discoteca en el primer piso”, alega. “Recién a partir del 2001 la discoteca se vuelve ‘de ambiente’. ¿Por qué no se quejaron antes?”, se pregunta el segundo Núñez. Él asegura que “las viviendas empiezan a partir del quinto piso”. Sin embargo, los domicilios aparecen a partir del piso B (segundo nivel). La disputa en el edificio “El Sur” empezó hace más de 7 años, pero las irregularidades existieron siempre. Según el vecino Carlos Alberto Maranesi la señalización de pisos del edificio fue atípica por la criollada de evitar un impuesto destinado a edificios de más de 11 niveles. Por ello, los tres primeros pisos son designados como A, B y C.