Música Ausencias de Néctar y Muñequita Sally hacen aparecer cirios y rezos.
Santoral Informal
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En esta casa de Collique, distrito de Comas, Johnny Orosco fue abandonado. Hoy el hogar se ha convertido en un santuario espontáneo por y para sus seguidores. Ayer, 13 de junio, se cumplió un mes de la tragedia. |
Mayo fue un mes cruel. Primero Néctar, luego Muñequita Sally. El 30 de mayo se cumplieron dos años sin ‘Makuko’ Gallardo de Armonía 10. El 24, un año más sin la Pastorita Huaracina. Ya en junio murió la madre de la Muñequita. Pena popular, tristeza. Tristitia.
Pero la cumbia peruana está más viva que nunca. También el folclore. Se imprime en millares de diarios y afiches. La movida Jeanet Barboza renace. Uranio 15 reprograma una hora de tecnocumbia (de 5 a 6 a.m.). Los reportajes dominicales propagan rica chicha. Mesa Redonda vomita aproximadamente un millón de copias (de copias, de copias) de discos de Néctar cada cuatro días, según el antropólogo y empresario de conciertos chicha César Ramos (“fácil van por el millón de dólares”). Se vienen miniseries de Los Shapis, Sonia Morales y Néctar. También libro de Dina. Comerciantes y periodistas han abierto los ojos: la cumbia no había muerto; el reggaeton no la mató (aunque alguna se embarró del lodo montesinista). Sus músicos siguen moviendo caderas, corazones y dinero, vivos o muertos. Incluso el escritor yungaíno Antonio Vergara Collazos –autodenominado candidato al Premio Nobel de Literatura y best-seller mundial– promete publicar un libro sobre Néctar para continuar la saga de sus escritos Zaraí y El Último Tango en Puno. Ya tiene el prólogo. Hay lucro, pero también genuina devoción.
Madera de Santo
Para Ramos, es el ‘dar a manos llenas’ lo que hace que un ídolo tenga un futuro como posible santo informal. “¿Quién obliga a Abencia Meza a llevar la luz a su pueblo, a Dina Páucar a poner la pileta de su pueblo, o a Sonia Morales a poner una escuela o una carretera? Es el apego a la tierra de todo provinciano agradecido que se precie, la redistribución de lo ganado”. En ese sentido, los milagros serían prácticamente una extensión a las ofrendas que Johnny Orosco y compañía le daban a su gente.