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Local ‘Día de Visita’ y la verdadera cara del penal de Santa Mónica.

Voces Cautivas

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Hacinadas. Construido en 1952, el penal de Santa Mónica es el más antiguo de Lima. Alberga a 1200 reclusas.

Las internas del penal de Santa Mónica dicen que ahí es imposible tener amigas. Que es un mundo donde no hay descanso y la competencia es brutal desde que se ingresa y te cierran la puerta desde fuera. Que son 1,200 mujeres embutidas en un espacio destinado para 300 y la fetidez que respiran todos los días se debe a la insólita cantidad de sanitarios dentro del penal: uno para cada 40 reclusas. “No puedo imaginar cómo será un día normal en Santa Mónica”, dice Marco Avilés, quien durante diez meses, todos los sábados, hizo la cola que bordea el Jirón Huaylas de Chorrillos para escuchar las historias de esas mujeres. “Los días de visita en Santa Mónica son días de fiesta. Algunas internas se levantan a las 4 a.m. para usar con tranquilidad el baño”, cuenta. Pero lo que las mujeres del penal le contaron estaba bastante lejos del ambiente festivo que se respira los sábados de 9 a.m a 5 p.m. “Una chica me dijo que por las noches, las cucarachas les muerden la cara”, recuerda. También le contaron cómo el olor del orín de rata las asfixia y qué se siente dormir en el suelo de ‘Prevención’, una sala sin ventanas de cinco por seis, junto a doscientas mujeres, mientras esperan que alguna cama de metal trenzado se desocupe.

Pero eso no es lo peor.


 


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