Actualidad Ola de protesta se trepa en la cresta mediática. ¿Pero quién multiplica la plataforma de demandas?
Medios y Violencia (VER)
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Ximena de la Quintana, conductora de programa de TV Rumbo Económico, reportando desde el ojo de la trifulca,. |
La efervescencia sindical se puso tan picante el jueves 12, que la guapa conductora de televisión Ximena de la Quintana abandonó el climatizado set de Rumbo Económico en Canal N y salió con sus cámaras para cubrir
in situ la trifulca con los maestros en huelga. En Lima y provincias la convulsión social dominó las calles. La Policía recibió órdenes de actuar con firmeza, y hacia el mediodía los principales dirigentes del SUTEP, Luis Muñoz, Robert Huaynalaya y una veintena más desfilaban ante Seguridad del Estado.
Desde Trujillo, el presidente Alan García aseguró que el gobierno enfrentaría con “mano dura” a quienes el viernes 13 tildó de “comunistas” cuya “ideología ha sido sepultada por la historia”. Sin embargo, aún en la cuna del APRA, el mitin oficialista fue hostigado por la contramanifestación del SUTEP, algunos de cuyos huevos y tomates alcanzaron el estrado.
En el largo pulseo entre el Ejecutivo y los maestros por la Ley de la Carrera Magisterial, el gobierno supo cosechar los mayores réditos políticos hasta la fecha. La aprobación al gobierno escaló a 64% en Lima, en febrero, luego que los sectores más reacios del SUTEP finalmente optaron por someterse al examen de evaluación nacional. La masiva y violenta huelga del magisterio en curso es igualmente impopular.
Pero el tiempo no necesariamente juega a favor del gobierno central. A la larga queda vivito y coleando el riesgo de terminar pagando los platos rotos ante la frustración popular y la incapacidad de alcanzar un acuerdo que permita reanudar las clases.
La huelga del SUTEP cumplió esta semana 16 días, y un mes en el centro del país, territorio comanche de Huaynalaya. Aún se está a años luz de algunas de las paralizaciones más prolongadas del SUTEP en el pasado, pero los maestros pueden ser a veces más tercos que una mula.
¿Quién atiza el fuego?
En Trujillo, AGP criticó a los medios de comunicación. “Somos víctimas del centralismo informativo”, fustigó. “Se vende la imagen de un país que no tiene obras y no avanza, cuando no es así. Las cifras no mienten”. AGP dijo que se encuentran en marcha más de mil proyectos de desarrollo por más de S/. 1,200 millones, y 470 proyectos de electrificación rural en todo el país.
Pero, más que en Lima, el papel torpedero de los medios puede medirse mejor en provincias. Casos como el de Andahuaylas, descrito líneas más abajo y donde por las radios corre un reguero de pólvora politizada, recuerdan la manipulación del micrófono que en Puno hizo el actual presidente regional, Hernán Fuentes, y lo que antes precipitó la tragedia en Ilave.
Con todo, la efervescencia social responde a una coyuntura bastante más compleja y pugnaz.
El martes 17, el premier Jorge del Castillo y el canciller José Antonio García Belaunde reabrieron la mesa de negociación con las autoridades arequipeñas y dirigentes del Frente de Defensa que cumplieron con deponer la medida su fuerza.
La procesión va por dentro del gabinete. La verdad de la milanesa es que el gobierno central sigue teniendo grandes dificultades en ejecutar la ambiciosa meta de inversión pública programada (ver nota aparte).
Al pan, pan
El pliego de reclamos es abultado y por momentos insólito. Pero el presidente regional Juan Manuel Guillén quizás fuera quien sintetizó mejor el pulso de la calle. “Antes se compraban 10 panes con un sol. Ahora solo seis”, explicó. “Una reducción de la capacidad de consumo de hasta 40%”. Del Castillo anunció la eliminación del arancel a la harina e instó a los alcaldes a combatir la especulación. “Yo también he sido alcalde y me amanecía todos los días controlando panaderías”, recordó. Hasta se llegaron a escuchar algunas tímidas palmas. Pero los characatos también exigen que se reduzca el precio de los combustibles, la llegada a Arequipa del gas de Camisea, el aumento de salarios y la no firma del TLC. Así las cosas son más complicadas. El último ajuste al precio de los combustibles se efectuó en mayo, cuando el precio del barril estaba a US$ 63. Hoy está en US$ 74. Para evitar un nuevo incremento en los precios, el gobierno incrementó el Fondo de Compensación de Combustibles en US$ 100 millones para amortiguar el alza. El bloqueo de carreteras y de la vías férreas en el Sur ha obligado a Petroperú a improvisar convoyes de cisternas por la infernal ruta Moquegua-Cusco en lugar de usar el tren. Los extraordinarios gastos adicionales son asumidos por Petroperú para evitar que repercutan en el precio final.
Radio Bemba
También en Apurímac se exige el asfaltado de la carretera Huamanga-Abancay, un subsidio del 50% para fertilizantes y fungicidas, la instalación de una oficina del Agrobanco en Chincheros, la creación de un SOAT regional y la reducción de las tarifas eléctricas a la mitad, entre otras. Algunas de estas demandas dramatizan la enorme distancia que existe entre Lima y algunas regiones del interior del país como Andahuaylas. Pero otras son pedir peras al olmo.
El lunes 16, la paralización convocada por el Frente de Defensa Regional de Apurímac (FEDRA) cuatro días antes, se tornó violenta. En la localidad de Champaccocha, distrito de San Jerónimo, la masa quemó dos ómnibus interprovinciales. Un tercer ómnibus fue arrojado al precipicio. Cien personas se quedaron sólo con lo que vestían. En un enfrentamiento con la Policía que intentó desbloquear la carretera Andahuaylas-Abancay, el dirigente campesino Jorge Altamirano murió de un balazo. Otros cuatro comuneros fueron heridos de bala en las piernas.
El presidente regional de Apurímac, David Salazar, y el alcalde de Andahuaylas, Manuel Molina, tuvieron que confinarse en escondites cuando los manifestantes apedrearon sus casas y exigieron su vacancia.
Según la versión de autoridades y periodistas locales, Radio Agricultura –de propiedad del ex congresista de Unión por el Perú (UPP) Michel Martínez y rival de Salazar en las elecciones regionales de noviembre pasado–, y Radio Caribeña azuzaron a los campesinos. Esta última con frases en quechua en las que se amenazaba con la toma de la comisaría y el asesinato de policías.
Martínez renunció a UPP semanas previas a la elección presidencial de 2006, por discrepancias con Ollanta Humala, a quien el propio Martínez había presentado al partido.
Así, el verdadero móvil político sería la revocatoria del presidente regional y del alcalde de Andahuaylas. “Martínez es el gran titiritero y maneja a su antojo a los dirigentes del FEDRA”, denunció Salazar.
El martes 17, el féretro de Altamirano fue paseado por las calles de San Jerónimo, entre vivas que lo proclamaban “mártir del movimiento campesino”. Horas después, los dirigentes agrarios decidieron otorgar una tregua de 48 horas para negociar con el gobierno.
“La medida de protesta ha sido innecesaria. Ahora quién le va a devolver la vida a ese pobre hombre”, lamentó el Premier.
Al cierre de la presente edición, los ultras –salvo en Arequipa– parecían llevar la mano alzada sobre los sectores moderados.
El jueves, los presidentes regionales Vladimir Huaroc de Junín y Yehude Simon de Lambayeque, entre otros, ofrecieron intermediar ante el gobierno. Creyendo entender un ánimo conciliador entre los dirigentes huelguistas, se planteó que la huelga fuese desactivada a pedido de los presidentes regionales, salvando la cara ante la opinión pública.
Una solución salomónica que no prosperó. ¿Por qué? La soterrada lucha intestina por la hegemonía del SUTEP entre Patria Roja y el ala ultra de Puka Llacta sería un factor que mantiene vivo el fogón. En Apurímac, la agenda de caciques regionales que pretenden alcanzar vía la revuelta lo que no lograron por las urnas. Y, por cierto, la abultada chequera de doña Virly Torres, la agente venezolana en el Perú es un aliciente al desmadre en un esfuerzo por ingresar al remunerado Olimpo de Hugo Chávez.
Cuidado con la Escalera
Según la última encuesta nacional de la Universidad Católica, publicada el 14 de julio, Lima sigue siendo relativo bastión para el presidente, con un 48% de aprobación. Situación distinta a la que se vive en el Centro (12.7%) y el Oriente (10.6%), principales escenarios de las recientes movilizaciones. El ponderado nacional arroja 35% de aprobación, el índice más bajo en lo que va del gobierno.
A la pregunta ¿Cómo está su situación económica familiar comparándola respecto de hace doce meses?, el 46.6% a nivel nacional cree que permanece igual. Pero el optimismo no se pierde. Interrogados acerca de ¿cómo calificaría la situación de su economía familiar dentro de 12 meses? El 38.1% considera que mejorará algo. Los bolsones optimistas reposan en Lima y Callao (43.5%), el Norte (33.6%) y, paradójicamente, en el Oriente (38.8%). Tanto para el Sur (31.2%) como para el Centro (38.2%) la situación empeorará algo. Inclusive, en esta última zona un 20% considera que empeorará mucho.