Cultural Jaime de Althaus presenta en sociedad su libro La Revolución Capitalista en el Perú.
Esta Revolución Será Televisada
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Con el espaldarazo de Julio Cotler y Hernando de Soto, Jaime de Althaus presenta libro editado por el Fondo de Cultura Económica. |
Una camiseta del Cienciano enmarcada luce la rúbrica de los campeones de la Recopa. “Fue un regalo”, dice Jaime de Althaus. Su despacho es algo apretado, pero acogedor. Él parece estar en algún punto entre concentrado y distraído, como en la televisión. Y agotado. “El libro me tomó 9 meses. Fue un parto”, asegura. ‘El libro’ es
La Revolución Capitalista en el Perú, un estudio que fue presentado por Hernando de Soto y Julio Cotler el miércoles 25 de julio, dentro del marco de la FIL de Lima.
–Es una suerte de segundo capítulo de uno que escribí en el 87–dice De Althaus–. Se llamó Desarrollo hacia adentro y anemia regional en el Perú, e intentó ser un enjuiciamiento de la estrategia de desarrollo de industrialización por sustitución de las importaciones. Es decir, del modelo de crecimiento estatista y proteccionista que estuvo en vigencia desde la primera época del primer gobierno de Belaunde, en buena cuenta. En este libro ahora intento describir el espectacular crecimiento que se está viviendo en muchas zonas del país. En los casos de Ica y el norte costeño, por ejemplo, estamos hablando de una auténtica bonanza económica. Una revolución agroindustrial en zonas como La Libertad, en Chavimochic. Incluso se ve reflejado en la construcción de centros comerciales y edificios.
–Por su formación en ciencias sociales, ¿trabajó el tema de una posible clase social surgiendo a partir de esta reciente bonanza?
–Existe una clase empresarial más competitiva y aguerrida, y menos rentista, pues ya no tiene tantos privilegios. Existe una nueva clase media emergente, en respuesta a la clase media que se ha ido reduciendo desde los setentas. También se ve una recuperación de la industria del azúcar. Un boom.
¿Cómo se compara con los tiempos de Los Barones del Azúcar?
–La producción es igual o acaso mayor. Además, ahora les están pagando bien a los trabajadores, y puntualmente. Eso no sucedía antes de la reforma agraria, ni después, cuando ya no se les pagaba nada.
–¿Cómo se explica tanto optimismo al año de unas elecciones tan partidas?
–Hay zonas menos enganchadas por falta de elementos básicos: telefonía, carreteras, agua potable, luz. Sin eso no puede pedírseles que se enganchen al desarrollo, y ahí el que está fallando es el Estado. Mientras en otros países el Estado subsana las fallas del mercado, aquí ocurre al revés: el mercado no se da abasto para subsanar todas las fallas del Estado. (C. Cabanillas)