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Espectáculo Circo Imperial Chino, hasta el 5 de agosto: destreza en versión zen.

Vuelo Ancestral

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Vuelo de Papagayos. Momento mortal correspondiente al segundo acto, con cinco acróbatas en simultáneo. El show tiene lugar en el Museo de la Nación.

Wang Qing, quien encarna al personaje principal del espectáculo Sen Lin (Bosque), camina en el backstage (el espacio detrás del escenario) y por entre sus compañeros con familiaridad, rehuyendo en todo momento al lente de CARETAS. Tiene tan insertado el rol que representará en unos minutos –el de una niña perdida en la naturaleza– que parece ya ni pensar en ello. Se recoge en su naturalidad y la prensa no le interesa, al igual que los demás integrantes del Nanjing Acrobatic Troupe. Se secan las medias con un calefactor, se maquillan, intercambian bromas y se sirven arroz en un plato hondo mientras Chen Fu Kang reparte la comida desde una olla gigante, en la que reposa un guiso de huevo revuelto con tomate, plato chino y casero que hubiera dado con su variante más sublime si los artistas y atletas supieran que aquí, en Perú, también se vende tofu (queso de soya oriundo del continente asiático). Momentos después, revolotearán en el aire y se sostendrán en sillas y palos con apenas un brazo. En tanto, el cocinero del grupo, Lu Baohong, se adelanta al estómago del resto preparando el menú para después del show: el niu rou, carne de vaca condimentada en un caldo especial por largos minutos. Más auténtico que en el restaurante Wa Lok.

El aire del ambiente es espartano, casi campestre: la destreza y la mística se alcanzan desde un continuo que no fuerza poses ni desplantes. Son casi zen sin que se den cuenta: no hay asomo de duda, o vaivenes de algún monólogo interior. Hacen lo que tienen que hacer. Una opción de vida a la que llegan casi como quien juega, sensación lúdica que se refuerza con la musicalidad cantarina y altisonante del mandarín, acaso el idioma más expresivo del mundo. Sólo que los juegos maestros se basan en un entramado complejo: se arriba a la armonía entre la mente y el cuerpo luego de un arduo entrenamiento que dura 8 ochos, que comienza desde que los acróbatas tienen alrededor de 7 años.


 


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