Personajes Coronado nuevo campeón continental y de paso clasificado al mundial de Rusia, Julio Granda reaparece en versión tecnológica.
Granda Recargado
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Durante la última sesión del taller gratuito dictado en la UNI a las categorías jóvenes. Granda recién ha empezado a usar la tecnología. |
De ser por él, su autoexilio en la campiña camaneja se habría extendido a perpetuidad. El ajedrez no era una necesidad orgánica, y así ya había pasado cuatro años (1998-2002) trabajando la tierra y conviviendo en familia bajo un techo de quincha y barro, cuidando el lento florecer de los árboles que siempre quiso tener de niño, y tomándose el tiempo necesario para admirar los paisajes, “porque en cierta forma el ajedrez me quitó la infancia”, dice. Y sin embargo, ahora que sus árboles al fin empiezan a defenderse solos, él se ha ido a vivir a España, lejos de su familia, otra vez a batallar sobre los sesenta y cuatro casilleros blancos y negros que por momentos ya no parecen lo que solían ser –el escenario en el que estallaba su genialidad–, sino más bien una herramienta de supervivencia medianamente efectiva. Sólo por momentos, porque de pronto Julio Granda se corona campeón continental en Colombia y clasifica al mundial de Rusia mientras, por toda respuesta, el periodismo deportivo se sumerge en un apasionante debate sobre la idoneidad del ‘Chemo’ para dirigir a la selección de fútbol.
–El ajedrez se ha vuelto vertiginoso, igual que el mundo de hoy. Es un hecho que la computadora ya ha superado al hombre. La máquina te vomita jugadas y tú tienes que aprendértelas de memoria. Cada vez queda menos espacio para la creatividad y la fantasía.