Actualidad En busca del principio de equidad, el Perú publica Carta oficial de las 200 Millas. Chile calificó la publicación de la Carta Naútica peruana de “agresión”. El Perú lo tomó con soda.
La Dimensión Marítima (VER)
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Cancilleres José Antonio García Belaunde y Alejandro Foxley cuando las relaciones bilaterales aún transitaban sobre “cuerdas paralelas”. |
En el mar picado de declaraciones enconadas hay una sola línea, un lenguadito que chapotea en medio de los yuyos y explica la situación a los ojos de la diplomacia peruana. Sobre el escritorio del canciller José Antonio García Belaunde descansa la impresión en papel de la noticia de Internet.
Unas pocas palabras resaltan en amarillo neón. Son declaraciones brindadas a una emisora por el ministro chileno de relaciones exteriores, Alejandro Foxley:
“(El documento) excede mucho lo que ellos habían planteado anteriormente en sus discusiones internas”.
Ese es el quid de la cuestión. El gobierno chileno reaccionó tan airadamente a la publicación de la nueva cartografía peruana debido a un exceso de optimismo. En el año 2005, la cancillería de nuestro país discutió trazar una línea a medio camino entre la paralela defendida por Chile y la equidistante reivindicada tradicionalmente por el Perú (ver mapa).
Es decir, los peruanos iban a trazar una línea intermedia que separaba de modo equitativo la soberanía de ambos países sobre el territorio marítimo yuxtapuesto. Justo antes de que se oficializara dicha posición, la comisión consultiva de Torre Tagle, encabezada por Javier Pérez de Cuéllar, alertó sobre su inconveniencia.
No era lógico, sostuvo la comisión, recortar las pretensiones peruanas (representadas por la línea equidistante) en la propia cartografía oficial. Chile, por el contrario, tiene satisfechas sus aspiraciones más optimistas con el trazo del paralelo a partir del Hito 1.
Al parecer, a oídos de Foxley llegó solo la primera parte de la historia y ello explicaría el impacto en Chile de la publicación del domingo 12 de agosto en el diario oficial El Peruano.
Tras una nota de protesta y declaraciones escaladas en tono, el embajador en Lima, Christián Barros, fue llamado a consultas en Santiago.
Foxley declaró que “vamos a seguir ejerciendo plenamente nuestros derechos en esa zona (…) Estamos preparados para enfrentar esta situación o cualquier otra (…) habiendo propuesto una política de proyectarse hacia el siglo XXI, en conjunto con un país como Perú y otros países vecinos, de repente la contraparte parece estar girando hacia el siglo XIX”.
Todo indica que la solución de la línea equidistante constituye en justicia la pretensión real del Estado peruano. Pero quien oficie de Rey Salomón debe ser la Corte Internacional de La Haya, donde el gobierno llevará el diferendo en los próximos meses, y no las partes, que deben poner su listón en alto para de allí negociar.
La opción de equidad es un principio internacional apuntalado además por la Convención del Mar, ratificada por Chile y no por el Perú. Es rechazada por confundidos sectores nacionalistas que defienden la integridad del Mar de Grau sin reparar en que sería de gran utilidad suscribirla de cara al proceso en La Haya.
En uno de sus más crasos errores de campaña, el presidente Alan García descartó firmar la Convención.
Tres Semanas de Anticipación
Como el protocolo lo demanda, en el gobierno le han puesto paños de agua fría a la desproporcionada reacción chilena. Sin embargo, de la puerta hacia dentro sí se acusó el golpe.
Primero, la administración de Michelle Bachelet fue informada de que la cartografía sería publicada con tres semanas de antelación.
En segundo lugar, en la publicación se hace alude al “área en controversia” de 38,000 km2, equivalente al territorio de los departamentos de Lima y Piura juntos. Se trata de una concesión a las buenas maneras internacionales, más si se toma en cuenta que Chile no hizo lo mismo cuando publicó su mapa en el año 2000.
El diario conservador El Mercurio tituló en primera plana: “Chile advierte a la comunidad internacional que no tiene problema limítrofe con el Perú”.
Y es que durante el primer año del mandato de Alan García, la diplomacia chilena se ha negado a poner sobre la mesa cualquier consideración al respecto. Foxley ni siquiera ha accedido a tratar en privado con García Belaunde la discusión sobre el Punto de la Concordia. Según el tratado de 1929 es desde allí, en la orilla del mar, donde se definen los límites y no en el Hito 1, 265 metros tierra adentro, que mencionan los acuerdos pesqueros de 1952 y 1954.
Tercero, el vocero del gobierno chileno, Ricardo Lagos Weber, advirtió que la publicación de la cartografía “dificulta una relación fluida con el gobierno peruano”. La nota de protesta también advierte como consecuencia que la intensa agenda bilateral se verá afectada.
Sin embargo, la insólita propuesta demarcatoria de la nueva región Arica-Parinacota en marzo pasado, que precisamente empezaba desde el Hito 1, arruinó el proceso de buena voluntad. Posteriormente, el proyecto de ley salido de Relaciones Exteriores fue tumbado por el Tribunal Constitucional chileno y considerado una torpeza incluso por la propia Bachelet, que llegó a pedirle disculpas a García.
El brulote limítrofe Arica - Parinacota llegó después de que AGP apuntara la relación con Chile muy arriba en su lista de prioridades. El presidente electo viajó a Santiago en junio (CARETAS 1930) para recuperar la agenda congelada durante los períodos de Alejandro Toledo y Ricardo Lagos, y la propia presidenta Bachelet llegó a Lima en visita de Estado en los días de la trasnmisión de mando en julio del año pasado.
Foxley y los Halcones
El lunes pasado a medianoche, fueron a recibir al embajador Barros al aeropuerto en Santiago, María Teresa Infante y Carlos Portales. Son los asesores de Foxley calificados de “halcones” por Torre Tagle y a quienes se responsabiliza, particularmente a la primera, del fiasco del proyecto Arica-Parinacota. Para el gobierno peruano, su reeditado protagonismo también explicaría la reciente agresividad de Foxley.
García Belaunde y su homólogo no se han comunicado directamente para discutir el impasse.
La Misión Bákula
Las declaraciones del canciller chileno tuvieron eco en una galería de parlamentarios (ver recuadro). Uno de los más equivocados fue Pablo Longueira de la Unión Demócrata Independiente (UDI). “Alan García fue presidente y durante todo su período presidencial jamás se le ocurrió plantear una situación como esta”, sostuvo.
Longueira intenta crear la ilusión de que el problema limítrofe marítimo es una invención peruana reciente y pasa por alto, entre otros episodios, las negociaciones entre los ministros de Relaciones Exteriores Allan Wagner y Jaime del Valle.
El embajador Juan Miguel Bákula relata en el primer tomo de “Perú: entre la realidad y la utopía- 180 años de política exterior”, que dichas tratativas “se iniciaron el primer día del nuevo gobierno” en 1985 y continuaron a lo largo de dos años. Según Bákula, “la causa real de la paralización del proceso negociador” fue “la susceptibilidad de la Marina chilena” por “la gestión paralela acerca del límite marítimo”.
En mayo de 1986, Del Valle le reconoció a Bákula, entonces miembro de una delegación en Santiago, que era “un problema que tenemos que estudiar” y “no lo podemos dejar para las calendas griegas” (CARETAS 1809). La conversación quedó registrada en un memorando y una nota oficial de la embajada peruana.
La página web de El Mercurio incluye también una referencia a otra visita que Bákula hizo a Santiago, a mediados de 1982, para estudiar la posibilidad de la delimitación conjunta entre ambos países bajo la tesis de la línea equidistante.
Rumbo a La Haya
Otros actores como el Partido Socialista y el diario La Tercera se han mostrado más atemperados.
Pero el diplomático chileno y ex editor internacional de CARETAS, José Rodríguez Elizondo, ha sido quien ha resumido más certeramente la situación. “El Perú prepara su expediente para La Haya”, opinó.
La carta es resultado de la Ley de Líneas de Base del Dominio Marítimo promulgada en noviembre de 2005. Pero la definición publicada en El Peruano antecede a la presentación del caso en la mencionada Corte. En los próximos días se presentará al equipo de abogados extranjeros y peruanos que representará al Estado en el caso.
Todo dependerá del peso que La Haya le asigne a los acuerdos pesqueros de 1952 y 1954, considerados por Chile como tratados limítrofes. Para el Perú éste sigue siendo el de 1929.
Si la opinión favorece al Perú, lo más probable es que se aplique el principio de equidad.
El contencioso jurídico será largo, complejo y puede tomar siete u ocho años en resolverse. Para entonces el segundo gobierno de Alan García será historia y las cuerdas paralelas en las que pretendía enmarcar la relación con Chile se habrán vuelto a enredar en un nudo gordiano de paralelas, equidistantes y desencuentros. (Enrique Chávez)
Hablan los Halcones
El pico a pico de la clase política chilena.  |
María Teresa Infante, asesora de Foxley. |
–Patricio Walter, presidente de la Cámara de Diputados de Chile, canceló viaje a Lima: “este acto constituye una provocación mayor, una provocación inamistosa en contra de Chile. Por eso manifestamos nuestro categórico rechazo a la actitud asumida por el gobierno peruano”.
–Jorge Tarud, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados: “Pueden causarnos una provocación fronteriza, enviando pesqueros peruanos a la zona que ellos dicen que hay litigio, pero no hay litigio para Chile, nuestras FF.AA. van a tomar todas las normas de rigor para que abandonen territorio chileno”.
–Pablo Longueira, senador de la Unión Demócrata Independiente: “esta actitud unilateral de Perú hay que enfrentarla, no podemos seguir permitiendo que de alguna forma vayan creando en el ámbito internacional una disputa limítrofe que no existió nunca”.
–Marcelo Trivelli, precandidato presidencial: “defender nuestra soberanía es honrar a nuestros héroes. Es inaceptable que Perú nos diga que el mar que está frente a Arica e Iquique no es chileno”.
–Por su parte, antes del incidente el canciller Alejandro Foxley ya había adelantado que no asistiría el lunes 20 a la reunión del “Arco Latinoamericano” en Lima, donde han sido invitados todos los cancilleres del Pacífico, de México a Chile. No ha sido determinado si el vecino país enviará algún representante. Al día siguiente, el ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaunde, mantendrá reuniones de trabajo en Brasilia.