Arquitectura Ante los desastres naturales y el calentamiento global, arquitectos locales diseñan estructuras sobre el Polo Sur para salvar la humanidad.
Antártida: El Último Refugio
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A salvo de terremotos y sequías: puerto del mañana en la Antártida, cubierto de planchas metálicas y cristales insulados. La estructura S.A.I tiene capacidad para soportar veinte barcos de mil metros de largo. |
El desarrollo de una sociedad depende de su proyección al futuro. Por eso el arquitecto Miguel Rodrigo Mazuré, de la Universidad San Martín de Porres, quiere ganarle la marcha al tiempo. Su proyección al futuro es doble, porque el espacio escogido en esta ocasión es lo más parecido a la ciencia ficción: la Antártida. ¿Qué tiene que ver el Perú con el Polo Sur? Aparte de la base Machu Picchu, el arquitecto sustenta así su propuesta: “Tenemos que reaccionar ante el problema del agua. En la medida que esto se agrave, no habrá tiempo para una solución. Esto puede causar terribles conflictos en la humanidad. Entonces, pensando en esta realidad terrible, y en una solución cuando ya no hay forma de regresar, les dije a mis alumnos que ya no tienen vacaciones, pues deben ser éticos con ellos mismos: o se salvan o no hay humanidad. Hemos pensado en este trabajo para anticiparnos. Si la humanidad se alarma por esta situación o por estas manifestaciones de la juventud, entonces habrá esperanzas para el ser”.
En otras palabras: la Antártida como la última frontera de la humanidad.
El proyecto se elaboró desde el Taller Propositivo SAI (Singularidades Armónicas Ingrávidas1), de la Universidad de San Martín de Porres, bajo la dirección de Mazuré y la arquitecta Rosalía Matos.
El objetivo: los alumnos tenían que crear una ciudad de veinticinco millones de habitantes en la Antártida. Este continente, según el Arq. Rodrigo Mazuré, tiene la ventaja de no pertenecer a nadie, por eso recalcó a sus pupilos que es el último recurso que tenemos para sobrevivir. Otra ventaja es que conserva el 80% del agua dulce del planeta, aunque por el calentamiento global el porcentaje está disminuyendo. Y no es lo único. La Antártida pierde anualmente alrededor de 100 billones de metros cúbicos de hielo. Además, la estructura debe soportar temperaturas de –17 grados centígrados, cuando la temperatura más cálida sólo llega a 0 grados centígrados en la costa. La estación de verano es en enero y ofrece casi 24 horas de luz, mientras que en invierno no hay sol por seis meses, y rugen vientos de 350 km por hora. Ante estas características, la ciudad necesita estar protegida y tener una especie de cúpula que resguarde al ser humano de las condiciones climáticas, además de ahorrar al máximo los recursos.
Un grupo de alumnos se dedicó exclusivamente a diseñar un centro científico que genere su propia energía a partir del agua y aire, y que utiliza recursos de última tecnología (cobertura de planchas metálicas, cristal insulado, bandas magnéticas, soporte de acero) para aislar la estructura del clima exterior. Asimismo, los estudiantes diseñaron un puerto marítimo que integra grúas aéreas que se desarrolla a 15 metros sobre el agua, con 3 apoyos sobre el fondo marino, capaz de soportar la entrada de 20 barcos de 1000 metros cada uno.
Por si fuera poco, también han pensado en el ocio y el cultivo del espíritu, pues también fueron diseñados un centro cultural y un estadio, siempre teniendo en cuenta las peculiaridades de la Antártida, y en la relación entre el espacio exterior e interior, entre el territorio y el ser.
Nunca está de más pensar que las ficciones tipo “El Día Después de Mañana” pueden volverse realidad. El sur chico de Perú lo sabe mejor que nadie. (G. Pardo)
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1 Teoría del Arq. Rodrigo Mazuré que podría sintetizarse así: aprovechar los recursos al máximo y de manera armónica para llegar a un desarrollo masivo y tecnológico.