domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1990

23/Ago/2007
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre NacionalVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Sólo para usuarios suscritos José B. Adolph
Suplementos
Acceso libre BancaVER
Sólo para usuarios suscritos PerúRail
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Cultural “Love”, o el amor según esculturas e instalaciones de Haroldo Higa.

Corazón Delator

Ampliar imagen

Higa, con obra hecha de espejos, cemento, cartón y hasta palitos de chupete. Inaugura el 29 en Vértice (Ernesto Placencia 350).

TE amo. Tanto. Me haces feliz. No sé qué sientes tú. Quiero verte. Morderte. Nunca me dices nada. ¿Por qué siempre me pides tanto? Estemos los dos, solos. Me haces daño. Me quiero morir. Me voy a matar. No me amenaces. Pero te extraño tanto. Te necesito. Quiero estar contigo. Quiero que tú quieras estar conmigo. No te entiendo. ¿Por qué me haces esto? Me largo. No sabes lo que quieres. La verdad, creo que te odio. A veces te odio. Te odio. Te odio. ¡Te odio! No sé si puedo dejarte.

No es un amor sublime. No es limpio, puro, ni redime. Es contradictorio, porque condensa todas las virtudes y defectos del hombre. Y no cuenta una historia lineal, sino que sigue un ciclo: es siempre distinto, aunque siempre, también, es un poco lo mismo. Ese es el amor que inspira la reflexión que precedió y acompañó la construcción de la nueva obra de Haroldo Higa, que agrupa como “Love”. Así, en inglés: el toque pop y la estrategia del artista para distraer prejuicios y sobrentendidos.

Una disco ball gira, centelleante, sobre las cabezas de los bailarines. Pero al entrar a la sala, la bola gigante ya se habrá dejado caer, feliz; convirtiéndose, al tocar el suelo, en un colosal mosaico de espejos que forman un corazón, escultura de gran formato y pieza icónica de la muestra. Los episodios que le siguen son contados con generosidad de materiales, texturas, volúmenes y colores. Esto, porque para el artista, la coherencia no está en la reiteración de la forma o de la técnica, “sino en ahondar en el tema mostrando sus matices y desarrollándolos con todas las herramientas que se tenga a mano”, explica.

Con profusión, Higa recrea frenesí, incertidumbre, paz, furia, alegría y dolor. La historia que sube, baja, termina y vuelve a comenzar. Te odio, te odio, te odio, te odio. Te amo. (R. Vaisman)


Búsqueda | Mensaje | Revista