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Actualidad Colapso de las comunicaciones y despelote durante las primeras horas cruciales.

Qué Fue Lo Que Falló

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Colapso de antena de Nextel en Pisco. No fue la única.

Eran las 6:35 de la tarde del miércoles último, y el general EP Otto Guibovich Arteaga, jefe de la Región Militar del Centro (RMC) permanecía aún en su despacho del Fuerte Hoyos Rubio, en el Rímac.Guibovich tiene la formación de un comando, pero no por ello abandona el trabajo burocrático de una oficina.

Esa tarde una montaña de documentos aguardaba sobre su escritorio. En esas estaba cuando la tierra empezó a temblar, seis minutos después.

“Al inicio me hice el valiente”, admite el ex jefe de la Brigada de Fuerzas Especiales del Ejército (Brife). Pero cuando el sacudón se hizo más fuerte, Guibovich no vaciló en salir a campo abierto.

El verdadero drama, sin embargo, empezó cuando la onda sísmica se detuvo. El jefe de la RMC, la más importante del país, cogió su único teléfono celular para comunicarse con su familia, pero no había línea. Volvió a su oficina, levantó los auriculares de dos teléfonos fijos, y nada. Entonces volvió la mirada al teléfono de seguridad. Cada alto mando del Ejército posee una línea telefónica alterna para comunicarse directamente con su Comando y los principales cuarteles del país en casos de emergencia. Se le conoce como “teléfono rojo” y, según fuentes castrenses, es una línea segura para evitar “chuponeos”. Guibovich esperaba contactarse con el comandante general del Ejército, Edwin Donayre, pero sorprendentemente el “teléfono rojo” tenía la línea muerta.

Una situación similar vivió el jefe de la Sétima Región Policial de la Policía, general Octavio Salazar. Cuando empezó el terremoto, Salazar se encontraba en su oficina de la avenida España a punto de abordar su vehículo con destino al Estadio Monumental, donde se había programado un choque entre Universitario y Cristal.

Pasado el susto, Salazar intentó comunicarse con su Comando, pero fue inútil. Atinó a trasladarse a la sede de Radio Programas del Perú (RPP), e instaló allí un improvisado “centro de operaciones” para entablar comunicación con sus jefes y subalternos.

Que gran parte del país haya quedado incomunicada es, sin duda, sorprendente. Pero que los principales mandos del Ejército no hayan podido entablar comunicación entre sí por largas horas y en momentos claves es hasta cierto punto bochornoso. ¿Qué sucedió con el “teléfono rojo” y las líneas alternas? Un alto oficial consultado explica: “La respuesta es sencilla: los teléfonos rojos pertenecen a la Telefónica y su red colapsó. Lo grave es que, en tiempos de guerra, la comunicación es el arma del Comando. Sin comunicación, la Artillería no funciona”. La incertidumbre se prolongó por algunas horas.

Las radios tampoco sirvieron por “obsoletas”, alegan fuentes enteradas. Pocos mandos (si no es ninguno) las usan.

Un alto jefe militar, que pidió no ser nombrado, indica que logró comunicarse con Donayre recién a las 11 de la noche. Éste le dijo: “Nos han comentado que el epicentro ha sido en Pucallpa.”.

Los altos mandos del Ejército permanecieron así, en la oscuridad informativa, hasta la madrugada del jueves. A las 3:00 a.m., Donayre se comunicó con Guibovich y le corroboró el epicentro del sismo: Pisco. Aunque no tenía certeza de qué tan destructivo había sido. Partirían para la zona en tres horas, a las seis de la mañana.

Hasta entonces, ningún alto oficial EP había podido ubicar al jefe de Defensa Civil, el general EP (r) Luis Palomino Ramírez.

¿Y el Indeci?

El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (Cocofa) fue, por el contrario, la primera institución en obtener datos más certeros, pero tal parece que no compartió la información con el Ejército y la Policía. A las 9 de la noche, el almirante Jorge Montoya, jefe del Cocofa, se comunicó por un teléfono satelital con el comandante general de la FAP, Miguel Gómez, y confirmó el epicentro. Montoya no pudo contactar a Palomino para coordinar las primeras medidas. Mientras tanto, en Pisco, el caos y el pánico eran incontrolables.

La base de la Marina se derrumbó y la sede de la FAP sufrió daños materiales considerables. Los casi 700 aviadores que allí se encontraban volaron a sus casas de la ‘Villa FAP’, que se había inundado por el mar. Horas más tarde, volvieron al centro de Pisco y, acompañados de un grupo de policías, iniciaron –en medio de la oscuridad y el pavor– las primeras acciones de rescate de víctimas.

El ministro de Defensa, Allan Wagner, el almirante Montoya y los generales EP Donayre y Guibovich llegaron a Pisco a las 7 a.m. El jefe de Indeci lo hizo una hora después, acompañado del director de la Policía, David Rodríguez, y de 137 efectivos de rescate. A Palomino el terremoto lo sorprendió en sus oficinas de San Isidro. A la primera e inesperada sacudida, perceptible en un quinto piso, los funcionarios del Indeci allí reunidos iniciaron la evacuación. “Con tranquilidad, por las dos escaleras que tiene el edificio”, cuenta el comandante Arístides Mussío, Director Nacional de Operaciones de Indeci. “Nos dirigimos a la parte en la que estaba previsto ubicarse en caso de sismo”.

Ahí esperaron. Los dos minutos y medio que arrasarían con el sur chico transcurrieron pasmosamente. Cuando la tierra se estabilizó, establecieron inmediato contacto con el Instituto Geofísico del Perú (IGP) para conocer epicentro y magnitud. Aunque ya las líneas telefónicas se habían caído, la comunicación con el IGP se mantuvo porque entre ambas instituciones existe un “teléfono de punto a punto”, alega Mussío. Al IGP le tomó quince minutos precisar la información, mientras ciertos medios de comunicación ya anunciaban erróneamente que el epicentro estaba en Pucallpa.

En paralelo, se levantaron datos por medio del sistema de radio HDF que existe con las direcciones regionales y redes de hospitales, obteniendo una primera cifra de 25 fallecidos. El comandante Mussío dice que 30 minutos después, el Indeci envió por tierra a dos Grupos de Intervención Rápida de Emergencias y Desastres (GIRED), uno a Chincha y otro a Pisco; pero no tiene claro –y otras fuentes del Indeci tampoco– en qué momento se estableció contacto con el premier Jorge del Castillo. Trascendió que el general Palomino, que al cierre de esta edición se encontraba en Pisco, se dirigió personalmente a la PCM en vista de que no había otras vías de comunicación. Con Ica se mantuvo contacto por medio de radio y por el Chat del Messenger, hasta que la electricidad se fue.

En la capital, Internet siguió funcionando para comunicarse con las instancias fuera de las zonas de desastre. “Sí se podía coordinar con las Fuerzas Armadas, pero ¿para hacer qué? ¿Qué cosa podían hacer ellos?”, se pregunta Mussío. “Todo funciona a través de los gobiernos regionales”. Sin embargo, sucedió todo lo contrario.

Tierra de Babel

La resolución suprema Nº 071E/MGP, publicada en 1998, indica que, en casos de emergencia, el Indeci es “responsable de las operaciones de búsqueda y salvamento terrestre. Realiza sus funciones con el apoyo de personal y medios de las FF.AA., Policía Nacional, gobiernos regionales, gobiernos locales, cuerpo general de bomberos voluntarios del Perú y entidades públicas y privadas”.

¿Ocurrió así? No necesariamente. En Lima, el Indeci tenía apenas 210 carpas y una caja de conservas, según fuentes confiables. Los reglamentos indican que los presidentes regionales y alcaldes son los jefes de Defensa Civil en sus zonas: deben disponer las acciones de rescate, apoyo a los damnificados, seguridad y distribución de víveres. Pero cuando la caravana militar llegó a Pisco encontró al alcalde Juan Mendoza sumido en su propia tragedia. Su hermana había muerto aplastada por una pared. Estaba devastado y ni siquiera se mantuvo durante toda la reunión con el presidente Alan García el jueves 16.

En Chincha, el burgomaestre José Navarro se limitó a criticar a la Policía por la falta de seguridad y encomendó a su gobernador coordinar las tareas con el Indeci. Su gobernador apareció recién dos días después. El presidente regional de Ica, Rómulo Triveño, por su parte, estaba de viaje en Brasil cuando ocurrió el terremoto, y volvió recién el viernes 17.

En ese contexto, las FF.AA. se convirtieron en el órgano rector y encabezaron las acciones. Como jefe del Comando de Operaciones fue nombrado el general Otto Guibovich. Se afirma que en 24 horas se evacuó a 700 heridos a Lima en vuelos militares.

Al sur fueron trasladados, en total, 1,032 marinos, 1,103 miembros del Ejército y 617 efectivos de la FAP. La Policía movilizó a Ica, Pisco, Chincha y Cañete 1,715 agentes. Sin embargo, cuando ocurrieron los primeros actos vandálicos, ni la Policía ni el Ejército supieron reaccionar a tiempo.

Una de las razones de este desmadre fue el caótico reparto de los víveres y la reubicación de los damnificados, tarea que debieron comandar las autoridades locales. Finalmente lo hizo el Pronaa.

¿Qué sucedió con el Indeci? Palomino es considerado un buen militar, pero con pocas “armas” para una situación como esta. El presupuesto que se le asignó durante el 2007 es de S/.39 millones. Palomino fue Espada de Honor de su promoción en la Escuela de Oficiales del Ejército, en 1958. En 1991 fue pasado al retiro porque no pertenecía al cogollo militar de Montesinos.

“Fallaron muchas cosas. Una de ellas fue, por supuesto, la prevención. Se ha debido reubicar a las personas que viven en zonas de alto riesgo y reforzar las viviendas”, indica el almirante (r) Juan Luis Podestá, ex jefe del Indeci. “Uno no puede esperar a que se dé una emergencia para recién convocar al comité de Defensa Civil”.

Para el experto Julio Kuroiwa, el desastre simplemente sobrepasó la capacidad del Estado. Kuroiwa se encontraba en el Cusco, cuando ocurrió el terremoto. Una de las propuestas del presidente colombiano Álvaro Uribe, durante su visita a Pisco, fue que Defensa Civil dependa del Ministerio de Defensa, como sucede en dicho país. En el Perú, pertenece a la PCM. Esto supondría que el jefe de Defensa Civil sea un militar en retiro, como ocurre hoy en día, pero los críticos consideran que debe estar bajo el mando de un civil.

“El jefe de Indeci no debería ser un militar, sino algún experto real en sismología, un profesional en el tema de desastres. Él debería ser el encargado de imponer orden, los rumbos a seguir y nada de esto ocurrió ahora”, sostiene el presidente del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP), Héctor Gallegos Vargas. “Debido a esto, por ejemplo, no se midió la calidad ni el peligro del suelo de Pisco. Ha faltado, en suma, conocimiento del peligro, prevención y calidad profesional”.

Fibra Lógica

Por qué AGP no usó un teléfono satelital.

¿Por qué el Presidente de la República y demás jerarcas de Defensa y el Estado no se comunicaron por teléfonos satelitales durante la crisis? Hasta Vladimiro Montesinos tenía uno cuando fugó en el velero Karisma en el 2000.

El satélite es el único sistema de comunicación que permanece incólume en caso de una hecatombe terráquea.

En julio último, el MTC informó a Fabián Novak, viceministro de Defensa, que Defensa contaba con 716 frecuencias VHF o satelitales de libre disposición.

Además, presentó el listado de centenares de frecuencias adicionales de uso exclusivo para la Defensa Nacional en frecuencias HF, UHF, SHF y troncalizado (como Nextel). En el caso de esta última frecuencia, el ancho de banda a disposición de Defensa es equivalente al de la operadora privada.

En el caso de las frecuencias de UHF y HF se trata de sistemas de radio transmisión que cargan los soldados al hombro, mismo GI Joe, y están distribuidos en las dependencias militares, entre ellas la Base de la Fuerza Aérea de Pisco.

El propio jefe del Comando Conjunto, general Montoya, admitió el lunes último que no se usaron estas frecuencias para comunicarse con la Base Aérea de Pisco y las otras dependencias militares en la zona devastada.

¿Pero qué no se usaron teléfonos satelitales? Una información inquietante, por confirmar, es que el Estado tiene una deuda con la empresa GlobalStar, proveedora del servicio. Lección número 1: el Presidente debería cargar una unidad satelital, así como el Presidente de EE.UU. viaja por el mundo con el “fútbol”, o maletín con el botón nuclear. La segunda: estar al día con la factura.

Qué Hacer

Primeras medidas para evitar el corte del servicio telefónico vital.

El MTC y los operadores privados de telefonía sostuvieron dos reuniones de emergencia esta semana tras el terremoto, en la que se exploró sistemas de comunicación de emergencia.

- Creación de circuitos libres de telefonía para dependencias estatales estratégicas, de tal manera que no sean víctimas de la natural congestión de las redes tras una catástrofe.

- El uso futuro de temporizadores que limiten el tiempo de las llamadas telefónicas en general.

- E, incluso, el bloqueo de llamadas en ciertas áreas para despejar la red.

Según Cayetana Aljovín del MTC, estas iniciativas se encuentran aún a nivel de pre- diseño.


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