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Terremoto Se cumplen 187 años del desembarco de San Martín en Pisco; por primera vez, sin su casa.

El Libertador Damnificado

Una réplica de la bandera de San Martín y un busto se salvaron de la destrucción. Están almacenados en la comisaría de Pisco.

Damnificado ilustre, don José de San Martín. Su casa pisqueña, primer centro de operaciones del Libertador en el Perú, también sucumbió al terremoto del 15 de agosto. General José de San Martín. Habitó esta casa en el año de 1820, reza (ahora, irónicamente) la placa de bronce que está en la pared de la fachada, precediendo un montículo de escombros patrióticos. Así cuidamos nuestra historia. Hace 187 años fue el cuartel en el que se fraguó la estrategia para arrebatar Lima a los realistas, hasta hace unas semanas era la sede del Club Social Pisco y hoy es un recuerdo. Lo que se pudo rescatar –un busto, una réplica de la primera bandera– está en la comisaría de la ciudad. De todas formas, con o sin casa, la estadía de San Martín en Pisco no deja de ser un episodio brumoso de la Independencia, matizado con secuencias míticas como la visión onírica de las parihuanas levantando vuelo sobre la bahía de Paracas, batiendo sus alas como una bandera blanca y roja que así empezó a flamear en la imaginación del Libertador. Por lo pronto, no todas las versiones concuerdan en el grado de nobleza de los soldados patriotas y mucho menos en la manera como el pueblo los recibió.

Villa de la Independencia

Dice Alberto Tauro del Pino en su Enciclopedia Ilustrada del Perú: “Ya en 1792, el censo registró en Pisco un total de 1.779 habitantes; y entre ellos, al lado de 91 indios y 83 mestizos, una mayoría de 872 esclavos negros y 614 individuos de otras castas, aparte de 100 españoles y criollos. Ello explica el apoyo que en sus playas encontró la Expedición Libertadora”. Un apoyo que luego sería reconocido otorgando al pueblo el título de Villa de la Independencia en 1832.

Juan Luis Orrego, historiador y catedrático de la Universidad Católica, tiene una visión menos idílica al respecto: “Para la población, la presencia de la Expedición Libertadora significó destrucción económica y saqueos”. En el Ejército Libertador llegaban unos 5,000 soldados, entre argentinos, chilenos, peruanos y británicos. Tras navegar durante dos semanas desde Valparaíso, desembarcaron en Pisco el 8 de septiembre de 1820. San Martín fijó su cuartel en la casa que se acaba de derrumbar. Dice Orrego que esa misma noche el Ejército intervino las bodegas de vino y pisco de la zona (aunque el pisco aún no se llamaba así) y los patriotas armaron una juerga tan apoteósica como sus intenciones de liberar a un país entero. Algunos soldados hasta murieron intoxicados.

“El ejército era mucho mayor que la población. Pisco era enano y de pronto llega toda una población extranjera”, razona el historiador Teodoro Hampe sobre la necesidad de los patriotas de abastecerse.

El 21 de octubre San Martín decreta, desde Pisco, la primera bandera del Perú. Cinco días después viajaría a Huaura a declarar la Independencia. (G. Silva)


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