Teatro Llega el chino y aparece el chivo. La Fiesta del Chivo es llevada a las tablas limeñas por director colombiano Jorge Alí Triana.
La Puesta del Chivo
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La Fiesta del Chivo es llevada a las tablas limeñas. |
En el preciso minuto en que Fujimori dejaba ver su pie sobre suelo peruano, Jorge Alí Triana resumía la particularidad de Rafael Leónidas Trujillo, el ‘Chivo’. ¿Qué diferencia a
La Fiesta del Chivo de
El señor Presidente de Miguel Ángel Asturias,
Yo, el supremo de Augusto Roa Bastos,
Tirano Banderas de Valle-Inclán, Maten al león de Jorge Ibargüengoitia o
El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez?
–Trujillo es la desmesura total…–sonríe Alí. Es el sombrero napoleónico que usaba, es la capital ‘Ciudad Trujillo’ y la apropiación del 70% de las empresas de República Dominicana. “Todos los dictadores son semejantes”, concluye Alí, que del tema sabe mucho. En su hoja de servicios consta el largometraje Bolívar soy yo, el largo para televisión Maten al león y la puesta en escena de La Fiesta del Chivo en Nueva York, obra que Mario Vargas Llosa (MVLL) vio en el 2003 y recomendó para Lima. También ha lidiado con García Márquez, ese otro dictador de su universo mágico: llevó al teatro La cándida Eréndira (1992) y Crónica de una muerte anunciada (1994 / 2000), y filmó los largos Edipo Alcalde (1995) y Tiempo de Morir (1985), con guiones del Gabo. Tiene el privilegio de ser amigo de ambos, García Márquez y MVLL.