Justicia Accedió al puesto mientras se decidía el destino de Ángel Romero.
Acoso en La Corte (II): Cayó Cabanillas
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La entrevista que Susan Hidrogo ofreció a CARETAS la semana pasada precipitó la situación. Fue reubicada mientras dura investigación. |
El lunes 24 se emitieron dos resoluciones contradictorias que colisionaron como trenes en la Presidencia de la Corte Superior de Justicia de Lima. La primera, producida por el Consejo Ejecutivo Distrital de esa Corte, estableció el nombramiento del vocal Otto Egúsquiza como su nuevo presidente encargado en reemplazo de Jovino Cabanillas, actualmente investigado por acoso sexual.
Cuando esta decisión se daba a conocer a CARETAS en la Presidencia de la mencionada Corte, apareció Cabanillas con un oficio del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial entre manos. Allí, la plana mayor encabezada por el presidente de la Corte Suprema, Francisco Távara, le otorgaba a Cabanillas un plazo de cinco días útiles para convocar a sesión de Sala Plena y que los jueces elijan a su sucesor.
A pesar del caos que parecía aposentarse en el máximo tribunal de la capital, ambos documentos signaban la salida de Cabanillas del cargo.
Más resaltante es el caso si se toma en cuenta que accedió al puesto en febrero último de manera interina, mientras se decidía el destino de Ángel Romero. Éste fue suspendido por el Consejo Nacional de la Magistratura en tanto se investiga su fallo que ordenaba reintegrar a un grupo de trabajadores del Banco Central de Reserva. La OCMA consideró la sentencia ilegal.
La entrevista que Susan Hidrogo ofreció a CARETAS la semana pasada precipitó la suerte de Cabanillas. Hidrogo, que laboró como asistente en su despacho, relató con detalle el presunto acoso sexual al que la sometió el magistrado.
La investigación se desarrolló primero en la Oficina Distrital de Control de la Magistratura (Odicma) y luego pasó a la Oficina de Control de la Magistratura (Ocma), donde se le da curso.
Cabanillas no tomó de buen talante la resolución que nombraba a Egúsquiza. Enterado, llamó a la fiscal de la Nación, Adelaida Bolívar, para que envíe a un representante del Ministerio Público y evite lo que calificó de “golpe de estado”.
Allí llegó el fiscal de turno, César Alegre, para constatar el supuesto delito de abuso de autoridad. No hubo tal y así lo hace constar en el acta firmada antes de su partida. La última carta que le quedaba a Cabanillas era el oficio Nº 5530-2007-CE-PJ enviado por el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, y que al menos le permitía ganar cinco días de tiempo.
Los ánimos se crisparon más, pues los miembros del Consejo Ejecutivo Distrital –Alicia Gómez, Rosa Liliana Dávila y Salvador Peceros Pérez– indicaron que ya se había designado un nuevo presidente horas antes de conocerse el oficio 5530. Argumentaron además que Cabanillas se encontraba cambiando a personal a pesar de su equilibrio en la cuerda floja y que el juez investigado reiteró “su negativa a convocar a Sala Plena” para definir el caso.
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Távara, zanjó el impasse y recordó que una resolución del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial ostenta mayor validez. Además puntualizó que el propio Egúsquiza afronta un proceso disciplinario todavía no resuelto.
Según las instrucciones, el vocal elegido “permanecerá en el cargo hasta el resultado del procedimiento seguido” a Romero.
Ahora, nuevos elementos comprometen a Cabanillas. CARETAS ha podido confirmar que I.J.E.F., anterior asistente en su oficina, también acudió a la Oficina Distrital del Control de la Magistratura (ODICMA) para denunciar hechos similares. Sin embargo, a diferencia de Hidrogo, que amplió su declaración inicial al día siguiente, la ex trabajadora no continuó con el trámite. Poco después fue despedida.
Un documento firmado por Cabanillas complica más su versión de los hechos. El 12 de setiembre envió a Luis Córdova Torres, administrador de la Corte, un oficio en el que cuenta que Hidrogo se retiró a las 10:30 de la mañana del miércoles 4 de setiembre “porque tenía problemas familiares y hasta la fecha no se ha constituido a la Oficina donde prestaba apoyo”.
Ese mismo día, en realidad, Hidrogo ofreció en la ODICMA la ampliatoria de su denuncia presentada el martes 3.
A continuación, Cabanillas sostiene que “en horas de la tarde (del jueves 12) fui notificado personalmente por el Dr. Martín Wong Abad, respecto a un proceso reservado que guarda relación con la citada persona”.
Pedro Arciniega, el jefe de personal de la Corte, fue el primer funcionario por fuera del despacho que se enteró de las quejas de Hidrogo. Según ella, luego de escucharla “me dijo que yo no podía seguir trabajando ahí”. Le recomendó presentar la denuncia en la ODICMA para que pudiera ser rotada a otra dependencia mientras duraban las investigaciones.
En su oficio, Cabanillas le advierte a Córdova que “solo la Presidencia es el Órgano de gobierno competente para disponer las rotaciones del personal de esta Corte Superior”.
Tal parece, la osadía de Arciniega no quedó sin retaliación. El lunes 24 fue trasladado a una comisaría en San Juan de Lurigancho y Cabanillas lo reemplazó por Corina Neciosup, quien ya trabajó con él.
El oficio de marras también evidencia que el señor Cabanillas estaba muy al tanto del caso. ¿Cómo entonces declara inicialmente que no recordaba quién era Hidrogo? Entrevistado por el diario La República señaló: “en la Corte trabajan más de 1,500 trabajadores y no recuerdo a esa joven en particular”. Luego dio marcha atrás y reconoció que ella sí trabajó para él.
En medio del monopolio mediático del tema Fujimori, la procesión avanzó por dentro.
La Asociación de Jueces para la Justicia y la Democracia, que tiene entre sus directivos a los reputados Sergio Salas y Antonia Saquicuray, emitió un duro comunicado en el que exige “que las investigaciones del caso se realicen con el rigor pertinente” y consideran “vergonzosos y lamentables” los momentos por los que pasa el Poder Judicial debido a la denuncia de Hidrogo.
Juan Ramón Zolla, quien hasta la publicación de CARETAS se desempeñaba como jefe de prensa de la Corte Superior de Lima, envió a los periodistas un escueto correo electrónico en el que anunció su renuncia irrevocable. “Son amplia y públicamente conocidas las razones”, resumió. (E.CH.-R.M.)