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Deportes Tras resaca del Mundial, Perú apunta al Sudamericano de rugby.

La Batalla Ovalada

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Cobro de un lateral en el que dos jugadores son alzados y compiten por retener el balón ovalado. El Sudamericano empieza el 4 de noviembre en el Colegio Newton.

Félix García, entrenador de los Tumis o la selección peruana de rugby que intervendrá en el Sudamericano a inaugurarse este 4 de noviembre en Lima, en el Colegio Newton, olvida que en un rato empezará la final del Mundial de este deporte entre Sudáfrica e Inglaterra (los Springboks sudafricanos se coronarían campeones en Francia con un marcador de 15 a 6). García, técnico además de los Cruzados o los no egresados de la U. Católica, se fija en el pilar o atacante Iván Marcelo de las Abejas del Alumni, conformado por ex alumnos de la misma entidad estudiantil. Se percata que Marcelo observa ese amasijo de músculos que se empujan. Unos protegen la posesión del balón ovalado; otros quieren quitarlo. Todos colaboran: el rugby desconoce el egoísmo. De repente, Marcelo recibe un pase de costado y hacia atrás (los únicos que se permiten), y deja la contemplación. Se zafa de las piernas y brazos que acechan con la ansiedad de unos zombies carnívoros, se perfila por el lado derecho del gramado con la pelota, esquiva a un rival que se lanza para retenerlo, recuerda que nadie lo atrapaba en el juego colegial Policías y Ladrones, corre como un atleta de 100 metros planos, llega a la línea de fondo y se arroja al piso. Es un try (o ensayo) que equivale 5 puntos. Esto le da al equipo anotador el derecho de patear el balón hacia la portería contraria con forma de H: la pelota debe volar por entre los palos verticales con una separación de 5,64 m, y por encima del travesaño que se ubica a 3 m de altura. Son 2 puntos adicionales, en caso que nada distorsione el destino de gol. Marcelo patea y lo logra: 7 puntos más para las Abejas. Los tiros al arco también se generan por infracción de los rivales, algo así como el penal en el fútbol. García llama la atención a sus pupilos, aunque no muestra señales extremas de enojo.

El partido termina. La experiencia se impone: Alumni gana por 73 a 0. Pero el score es lo de menos. Marcelo, así como el resto de los 30 jugadores (son 15 por bando) se abrazan fraternalmente, sin esas ganas bélicas de chocar en los 80 minutos previos (un partido se estructura en 2 partes de 40). Así también se saludan con los otros equipos de la primera del rugby local: las Águilas de la U. de Lima, los Flaming Lions de Newton-UPC y los Old Markhamians del Colegio Markham.


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