Tecnología Razones para el optimismo a futuro: ya habrán vuelos galácticos en el 2009, y Perú lanzará su propio satélite.
El Futuro Inmediato
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Ingeniero Miguel Ángel Vidal, Director General de Investigación y Operaciones del CONIDA: “Apuntamos a la creación de un Centro de Investigación y Aplicación de Observación de la Tierra (CIAOT). El mapeo satelital será crucial”. |
Pese a las combis, Perú tiene su historial en el campo aeroespacial. Dos proyectos se ejecutarán en el 2008: el Consejo Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA) lanzará el cohete sonda Paulet 0.2 para estudiar la ionósfera y la magnestósfera (a unos 80 km y 500 km de altura, respectivamente); y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) acelerará la construcción de un radiotelescopio de 20 m de diámetro, enlace del primer satélite peruano, un cubo de 10 cm de ancho que sería lanzado desde Rusia. Este plan cuenta con un aporte económico de Southern Perú, ascendente a US$ 110,000.
CONIDA, la NASA peruana. El ingeniero Miguel Vidal, Director General de Investigación y Operaciones de CONIDA, detalla sus orígenes: “En 1972, en el IV Simposio Internacional de Aeronomía Ecuatorial llevado en Nigeria, la comunidad científica recomendó a Perú instalar una base de lanzamiento. 2 años después, la NASA realizó el primer lanzamiento de un cohete sonda desde suelo peruano. Alentado por ello, el 11 de junio de 1974 se creó CONIDA, que recibió el estatus de Agencia Espacial en el 2007”.
El pasado 26 de diciembre fue crucial: se proyectó la versión inaugural del cohete sonda Paulet desde la base de Punta Lobos, a 60 km al sur de Lima, rozando una altura de 45 km. La meta es superar los 500 km. Eso será decisivo para que Perú sea una voz activa en el esfuerzo internacional de monitorear los recursos naturales, el cambio climático y la prevención de desastres.
Los proyectos de la PUCP, comisionados por su Instituto de Radioastronomía que encabezan Jorge Heraud, Francisco de Zela y Fernando Jiménez, van por esa senda. Como apunta el ingeniero Vidal, no basta con decir: “Guau, Perú está en el cosmos”. El radiotelescopio permitirá profundizar los estudios de diversos campos. El satélite, entre otras actividades, rastreará los efectos de la ionización en la atmósfera (los mentados “resplandores”) durante un sismo, un paso hito en la confección de un detector de terremotos. La construcción de ambos tomará más de un año.
Atajo al Planeta RojoMientras la NASA planea poner un hombre en Marte en el 2020 con la nave Orion (firmó un contrato de US$ 7 millones con la empresa inglesa 3SL), la compañía británica Virgin Galactic ofrecerá viajes espaciales por 140,000 euros desde el 2009.
Pero hay peruanos que también piensan en Marte. Cuando ocurrió el terremoto en Pisco, el arquitecto Miguel Rodrigo Mazuré (1926, Lima), jefe del Taller Propositivo SAI (Singularidades Armónicas Ingrávidas) de la U. de San Martín de Porres, se sintió ante un deber ético, pensando en el futuro de la humanidad: diseñar una ciudad encapsulada que interactúe con su entorno. Se apelaría a materiales como el tungsteno, que usa la NASA. Resultado: refugio en una Tierra amenazada, capaz de ser adaptado en la Luna o Marte.
En la teoría SAI, el peso de la gravedad no se enfoca en los cimientos de una estructura: éste se distribuye armónicamente por sus partes. Así los efectos de los terremotos serían amortiguados, lo que junto al encapsulado permite a la ciudad amoldarse a Marte, rocoso como la Tierra y con la tercera parte de su gravedad. Estaría protegida, además, de la temperatura que va de -50°C a -140°C.
Mazuré y su equipo idearon una ciudad de 17 mil hectáreas y para 500 mil habitantes. La energía solar será vital, pues un día marciano es parecido al terrestre: dura 24 horas, 39 minutos y 35.244 segundos. Allí está la propuesta, presta a ser atendida ante el Apocalipsis terrícola. La NASA toma nota. (J.Tsang)