Deportes McLaren tenía el campeonato servido y se lo arrebataron. CARETAS estuvo ahí.
La Partida: Instante Clave: El Fierrazo Ferrari
 |
Mika Raikkonen, inesperado campeón. |
Dos días antes de la gran carrera, aislado en su habitación del Hilton de Sao Paulo, el novato Lewis Hamilton miraba el techo y pensaba:
this is crazy. A unas pocas cuadras, cientos de periodistas lo esperaban en un agasajo de Johnnie Walker, que terminaría con Hamilton llevando en carro a un afortunado ganador brasileño a su casa, como parte de la campaña de consumo responsable de alcohol de la marca escocesa (ver recuadro). Lewis Hamilton, inglés, veintidós años, completo desconocido al comenzar el año –y destinado a ser la sombra utilitaria de su compañero de equipo en la escudería McLaren-Mercedes, el bicampeón asturiano Fernando Alonso–, ahora tenía, en una sola noche, que lidiar con prensa de todo el orbe, un brasileño ilusionado, una marca de talla mundial y el encargo de dar un mensaje de sensatez a la díscola juventud del planeta Tierra, sin desconcentrarse demasiado para su consagración histórica del día domingo en Interlagos.
This is crazy. Es mucha presión para un muchacho tan joven, explicaba un periodista dominicano a sus colegas, una uruguaya y un peruano. En este, su primer año en la Fórmula 1, el novato tuvo el atrevimiento de ganarle varias veces a Alonso, y Alonso hizo saber su descontento porque se suponía que la estrella era él, y así empezó la telenovela extra automovilística del 2007 que dividió en dos bandos a McLaren.