
Ray Kurzweil, inventor, tiene 56 años pero parece de 40. Un extracto de su receta.
La Búsqueda de la Eterna Juventud Está a la Vuelta
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El inventor Ray Kurzweil toma 250 suplementos nutricionales diarios en su búsqueda de la fórmula para prolongar la vida con el propósito de participar de los beneficios que espera recibir de la biotecnología. Dice que está tratando de reprogramar su cuerpo, como si fuese una computadora.
“ Yo sí creo que es factible postergar el proceso de envejecimiento” le dijo Kurzweil a la revista Technology Review durante la conferencia en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). “Lo llamamos un puente que conduce a otro que lleva a otro, hasta llegar a la realización de la revolución tecnológica.”
Kurzweil, un científico renombrado quien inventó el scanner plano y una máquina de lectura para ciegos, aduce que sus píldoras le están haciendo bien y que exámenes biológicos realizados en una clínica en Denver demostraron que su físico se asemeja al de un hombre de 40 años y no al de su verdadera edad de 56.
Esta aseveración tomó por sorpresa a muchos en la audiencia, porque no hay ninguna fórmula médica formalmente aceptada que pueda calcular la edad. La mayoría de los resultados sólo reflejan el estado de la salud de la persona.
Y la salud es un tema al cual Kurzweil ha vuelto varias veces; es el tema de su último libro “Viaje Fantástico: Vive lo suficientemente largo para vivir para siempre”, escrito con la colaboración del Dr. Terry Grossman. Kurzweil es de la idea que la tecnología está avanzando geométricamente, ya que con cada nuevo descubrimiento –el fuego, la imprenta, las computadoras, el Internet– se acelera el avance del próximo invento. El tema fue debatido desde varios puntos de vista durante los dos días de la conferencia.
La semana pasada en MIT, Kurzweil describió un futuro en el cual –está convencido– la inmortalidad, o un período de vida mucho más largo, será posible gracias a las tecnologías que están emergiendo. Su nuevo libro que estará en librerías dentro de unas semanas, trata sobre un “programa para adquirir longevidad” que incluye dieta, ejercicio y suplementos nutricionales destinados a retardar el proceso de envejecimiento.
Tanto él como Grossman recomiendan alimentos bajos en almidón y azúcares y altos en agentes antiinflamatorios tales como pescado y nueces. Ellos recomiendan tomar sustancias tales como el phosphatidylcholine, un componente de la membrana celular que el ser humano va perdiendo con la edad y que causa la flacidez de la piel.
En una entrevista Kurzweil dijo que él y Grossman han desarrollado su propia línea de productos y que la lanzarán próximamente en la Web, que incluye batidos y otros productos nutritivos que reemplazan la alimentación habitual. Tales suplementos dietéticos tienden a ser controversiales entre la comunidad médica. David Schardt, nutricionista de la entidad sin fines de lucro Center for Science in the Public Interest en Washington, dijo que el único régimen que ha demostrado ser realmente efectivo para retardar el proceso de envejecimiento es mediante la reducción drástica del consumo de calorías. “Nosotros le decimos a la gente que tome estas recomendaciones con pinzas –ya que en muchos casos no hay evidencias y si las hay, no son concluyentes.”
Kurzweil admitió que la ciencia actual no puede detener el envejecimiento, pero cree que la misma desarrollará técnicas para retardar o revertir el proceso de envejecimiento dentro de los próximos 10 a 20 años, gracias a la biotecnología y a la nanotecnología.
Señaló tres etapas o “puentes” en el supuesto camino a la inmortalidad. La primera: Llevar una vida sana, para corregir los “desbalances metabólicos”, manteniendo al ser humano vivo por más tiempo para que pueda beneficiarse de la segunda etapa. En ésta, de aquí a una década, pronostica que los avances en biotecnología bloquearán las enfermedades y retardarán el envejecimiento debido a que el desciframiento del genoma ya está conduciendo a técnicas de ingeniería de tejidos para recrear nuevas células y órganos además de la producción de medicamentos genéticos y el desarrollo de la terapia genética.
Estas técnicas ayudarían a algunos a llegar a la tercera etapa –de aquí a 30 años– cuando la nanotecnología permitirá a los seres humanos reconstruir sus físicos con la ayuda de los “nanobots”. Éstos serán pequeñísimos robots, más pequeños que una célula de sangre, los cuales se incorporarán en el torrente sanguíneo para corregir errores en el ADN, luchar contra los patógenos y desarrollar aún más la inteligencia.
“Una vez alcanzada esta meta el ser humano podrá vivir eternamente”, anunció Kurzweil.
En la Conferencia en el MIT no todos estaban convencidos de las ideas de Kurzweil. Durante el almuerzo al día siguiente, Daniel McCurdy, CEO de la compañía consultora ThinkFire Services USA Ltd., dijo que la inmortalidad no lo entusiasmaba.
“Yo me encuentro aburrido a menudo y sólo tengo 48 años. ¿Por qué quisiera vivir eternamente?
Kurzweil admitió que el prolongar la vida humana radicalmente podría llevar a un “profundo aburrimiento” si nada más cambiase, pero cree que los humanos se convertirán en seres más inteligentes y que lograrán mejorar su calidad de vida. Si permitimos a los nanobots circular por los capilares de nuestros cerebros, aumentará nuestra capacidad cerebral mediante su cooperación con nuestras neuronas biológicas creando una forma híbrida de una súper-inteligencia.
“Nos permitirá desarrollar enormemente nuestras facultades mentales a través de estos implantes neurales sin necesidad de cirugía”, añadió.
Kurzweil dijo que no creía que éstos cambios pudiesen ser un detrimento a nuestra esencia humana. “La aparición de una inteligencia artificial no es una invasión extraña por parte de máquinas inteligentes que vienen de lo desconocido para competir con nosotros. Más bien esta súper inteligencia está surgiendo de nuestra propia civilización.
Pero se puede apostar que muchos se resistirán a la idea de entrometerse con nuestra Madre Naturaleza. Así piensa McCurdy, quien cree que una de las cosas que hace de la vida una gran aventura es saber que no dura para siempre.
“Yo preferiría terminar esta aventura con la muerte y seguir adelante en otra dimensión”, dijo McCurdy, “en vez de tener a los nanobots dando vueltas en mi cerebro”.