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Cultural Una excavación de epitafios famosos y ficticios: en el Día de los Muertos, celebrar es venerar.

Jugando al Muertito

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Salud por el más allá en el camposanto Virgen de Lourdes, Villa María del Triunfo. El vulgo dice que es el segundo más grande del mundo. Casi medio millón de personas lo visitan el 1 de noviembre. Paco Chuquiure captó la instantánea.

No le temo a la muerte,
sólo que no me gustaría
estar allí cuando suceda.
Woody Allen

La intuición es la mayor virtud que debe tener un periodista. Lo dice Jon Lee Anderson, que del oficio conoce bastante, y aunque todavía no aprobé esta materia creo que estoy cerca. Con un presentimiento que envidiaría Agustín Merino, pido a mi amigo el poeta Renato Cisneros que me escriba su epitafio. A pesar de que sus tiempos y los míos rara vez coinciden –es un tardón de mierda– Renato cumple con la solicitud a tiempo, tan a tiempo que casi se usa. Una semana después de darme su último aviso al mundo, los médicos que lo atendieron en La Oroya por un edema de glotis que casi termina en asfixia, dicen que estuvo a un tris de morir. –Me cagaste mi nota del día de los muertos– le increpo. Tiro al palo. Finalmente la intuición no fue tal. Esta vez no pude aprobar, Jon. Pero estuve cerca.

Cuando el poeta muera quiere que le pongan en su tumba:
Aquí yace el poeta Renato Cisneros:
“Vivió cantándole al amor.
Murió haciéndolo”
1976 - ¿?

Aunque tiene otra alternativa posiblemente inspirada por Facundo Cabral:
“No soy de aquí ni soy de allá”


La muerte para los jóvenes es naufragio y para los viejos es llegar a puerto.
Baltasar Gracián

Pedir epitafios por ahí no es algo precisamente agradable. Cada uno tiene una relación distinta con la muerte que no es mejor ni peor, es simplemente tuya y listo. Para algunos esa relación es íntima, por eso ante la solicitud hay quien me mira raro, me dice que sí y luego viene el silencio. Insisto algo, la respuesta es obvia y por supuesto válida. Otros simplemente se olvidan de atender mi solicitud.

Afortunadamente para mis propósitos, hay personas que no tienen problemas para hablar del tema. Una de ellas es Armando Robles Godoy. No llevo una estadística sobre sus decires pero creo que sobre la muerte habló tanto como sobre la masturbación. ¿Habrá alguna relación? Sobre el sexo los franceses dicen que es la petit morte, la pequeña muerte. Entonces si la masturbación es el sexo con uno mismo la relación es total, pero ¿los que se masturban estarán cometiendo un petit suicidio?

Tal vez por eso Armando tiene una relación cordial con la muerte. Me animo y le propongo que me escriba su epitafio, no tiene problemas. ¡Me encanta la idea! Me dice que cuando muera quiere que le pongan lo siguiente:
Amigos coman y beban. Después lloren.
Armando Robles Godoy
1923 - ¿?

Diferentes en la vida, los hombres son semejantes en la muerte. Lao-tse

Guillermo Dañino sigue en la lista. No conozco una persona que tenga tan poco que ver con su apellido. Guillermo es una persona vital, estimulante y juvenil. Uno lo escucha y le parece un pecado no ser entusiasta ni amar la vida. Tiene 78 años y es un biófilo empedernido. Ama la vida pero también tiene conciencia de la muerte. Guillermo debe ser el mayor cinólogo de estas y muchas otras tierras. Ama China y cuando le hago el pedido se encuentra en Pekín. Calamba, calamba, me dice. Le encanta la idea.

COMO NO PUDO QUEDARSE EN CHINA, SE FUE AL CIELO
Guillermo Dañino, chino honoris causa
Lao Ji (Guillermo en lengua vulgar)
1929 - ¿?

La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora.Molière

Tal vez sea exageración pero tomo precauciones para realizar tan absurda propuesta. El que sigue es otro poeta: Winston Orrillo. Su cotidiano bombardeo de correos electrónicos me dan la confianza suficiente para lanzarle mi propuesta. Sé que Winston es atrevido y lúdico, y realiza un fabuloso aporte. No está seguro, tiene varias propuestas. Una sale de su libro “50 poemas de años”, precisamente del poema Epitafio:

“Vivió y convivió con las hogueras”

Winston se apertrecha de epitafios. No le tiene miedo a la muerte y cual fúnebre fanático, aumenta ideas a la lista.

“Fui, con otros, causante del fuego que amedrenta y espanta a los neutrales”. Luego otro: “Mi cuerpo será el humus para esos otros versos”.

De todos el que más me gusta es el que pide prestado al poeta español José Ángel Valente:
“Soledad no de ti. Sed, pero no de agua”.
Winston Orrillo, Poeta.

Siempre son los demás los que se mueren Marcel Duchamp

Dicen los que saben, que para despertar la creatividad hay que desechar las ideas obvias. Aquellas que vienen automáticamente a tu cerebro. Lo creo y nunca tomo en cuenta la primera idea. Esta vez no cumplo. Es obvio que en esta lista debe estar Rafo Santa Cruz. Lógico, quien vive, piensa, estudia y trabaja en torno al cajón, instrumento, supongo que alguna vez habrá jugado con el otro, el mortuorio. Se lo propongo y acepta. A los pocos días recibo su epitafio.
“Este cajón no lo escogí yo, pero parece ser el definitivo”
Rafael Santa Cruz. Músico y escritor.
1951 - ¿?

Existe el Infierno? ¿Existe Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Habrá mujeres allí? Woody Allen

Quizá el escritor Jorge Díaz Herrera sea quien más se conmueve con el pedido.

“Aunque todavía pienso seguir un poquito más como inquilino del mundo, no me puedo perder la oportunidad, mi querido Carlos, de alegrarme por tu pedido, pues los epitafios siempre me han parecido un mensaje de ternura infinita. Te refiero dos, encontrados en los pabellones de párvulos de Trujillo y Tacna respectivamente:
Blanca paloma del Edén perdido.
Rozó apenas el mundo con sus alas.
Ave del cielo, retornó a su nido.
-------

Caminante, no hagas ruido.
Baja el tono de tu voz.
Carmelita no se ha muerto.
Carmelita se ha dormido
en las rodillas de Dios.
Pronto te enviaré el mío, cosa seria, querido Carlos”.
Y por supuesto que cumple.
De la nada vine.
A la nada fui.
Caminante, te pregunto:
¿Quién está enterrado aquí?

Jorge Díaz Herrera
Ésta es una firma.
No una respuesta.

Termino de la única que no se debe terminar. Una vez leí que el peor epitafio es aquel que el padre lee de su hijo. Mi tanatismo me lleva a pedirle a mi hijo que haga el suyo. Y cumple.
Corriendo con sus perros,
acariciando a sus gatos sobre caballos de viento, está ahora Carpote,
confundido con la naturaleza a la que siempre amó.
Carlos Bejarano P.
1978 - ¿? (Carlos Bejarano)


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