Opinión
Caretas y el Futuro
Caretas, sin lugar a dudas, tiene un sitio privilegiado en la historia del periodismo peruano que nace, prácticamente, con la llegada de la imprenta a nuestro país, en el siglo XVI.
El género revisteril, que constituye uno específico dentro del periodismo, siempre ha estado presente en el Perú, siendo Variedades y Mundial los más valiosos ejemplos de medios de comunicación capaces de rendir cuentas de la historia o dar vívidos testimonios de un tiempo o una época.
Pero, a diferencia de las revistas mencionadas y de otras que, también, dejaron una huella, Caretas, con sus 2000 ediciones a cuestas, ha trascendido los años y superado todas las pruebas de supervivencia posibles identificándose, tercamente, con el país y su circunstancia. La revista ha alcanzado, pues, el rango de las entidades que no solo tienen su propia historia sino que son capaces, asimismo, de hacer la historia.
Los historiadores de hoy y del futuro no pueden ni podrán prescindir de las fuentes de Caretas para la investigación de la historia del Perú, ya que reúne un verdadero caleidoscopio de nuestra naturaleza social, es decir, qué pasó, dónde, cómo y por qué. Y la asociación de protagonistas y hechos siempre ha incluido no solo la peligrosa frecuentación del mundo de la política (tiene el récord presencial de 11 presidentes: Odría, Prado, Pérez Godoy, Lindley, Belaunde 1, Velasco, Morales Bermúdez, Belaunde 2, García 1, Fujimori, Paniagua, Toledo y García 2) sino la vida misma del Perú y de los peruanos, es decir, cómo han evolucionado nuestras costumbres, qué hemos comido, cómo nos hemos vestido, cómo hemos amado y cómo hemos reaccionado colectivamente ante la adversidad.
Pero su historia, basada en el ejercicio de un periodismo límpido, educado y valiente, parece indicarnos que, para Caretas, más interesante que su pasado puede ser su propio futuro. Allí solo cabe especular.
En alguna medida, el futuro de Caretas estará ligado al del Perú, país al cual, ciertamente, se debe. Pero no se limitará a nuestros cuatro suyos. La globalización y sus implicancias hará que la revista, en algún momento inevitable, invada otros universos de lectores más allá del Perú por el respaldo de su sólido prestigio periodístico y por la tendencia ya afirmada de la prensa escrita exitosa de desbordar sus fronteras iniciales.
En ese contexto, Ellos y Ellas, el exitoso suplemento de Caretas derivado de una antigua sección de la revista, bien podría independizarse y salir a competir sin temor con otras revistas latinoamericanas que cultivan el mismo género pero que carecen del espíritu provocador y amable que es la clave de su éxito.
Internet supone una seria amenaza a los medios de comunicación gráfica en el mundo entero, por los millones de sitios web y los famosos “blogs” que inundan el ciberespacio. Tanto es así que algunos futurólogos predicen la desaparición eventual de la prensa escrita –que, a fin de cuentas, tiene pocos siglos de historia– y su reemplazo por la prensa virtual.
Así como hay mensuarios, quincenarios, semanarios y diarios, hoy somos lectores de los “horarios”, es decir, medios virtuales con una frecuencia más que diaria y que actualizan la información de modo instantáneo, en tiempo real. Caretas, que fue uno de los primeros medios del Perú en aventurarse en su propia página web, deberá estar a la altura del desafío tecnológico que suponen las “autopistas de la información” y manejar su sitio ciberespacial con un nuevo criterio de tiempo y espacio. Puede llegar un momento en el cual, un semanario, que cambia solo una vez por semana, tenga dificultades para competir con el trasiego informativo despiadado, con millones de opciones para el consumidor, que caracterizará al futuro. (Harold Forsyth)