Sociedad Agresiones a inmigrantes peruanos en España parecen volverse peligrosa costumbre. Historiador francés vaticina racismo en Brasil.
Racismo:
Las Huellas del Odio
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Peruanas Jessica Rodríguez e Hilda Salerosas, agredidas el mes pasado en Barcelona por miembros de la Guardia Urbana. |
Catorce años es todavía una edad inocente. Es la edad que tiene Jorge Rojas, español de padres peruanos residente en Madrid, que cometió el crimen de manejar su moto nueva, regalo de su padre, a 20 km por hora sin casco y asustarse cuando dos policías lo siguieron por subirse a la vereda. En la persecución uno de los agentes cayó al suelo. Cuando finalmente alcanzó a Jorge, empezó la paliza con una patada en la boca del estómago que dejó al niño sin aliento. Fueron aproximadamente 15 minutos de golpiza. “Perucho de mierda, sudaca, cabrón, delincuente, extranjero, hijo de puta, te voy a dar la paliza de tu vida”, oyó el menor, mientras le caía la tunda. Él nunca respondió. “Me tiró al suelo, me dio patadas, puñetazos, me estampó contra un coche, me arrastró quince metros hasta la acera, me colocó boca abajo, me puso las esposas y me siguió golpeando e insultando”, ha declarado. Testigos han confirmado la escena. La Jefatura Superior de la Policía de Madrid, sin embargo, ha dado una versión oficial escueta, que explica las lesiones de Jorge como consecuencia de la caída de la moto y niega cualquier actitud xenófoba. Esto sucedió hace tan sólo dos semanas, unos días después de la agresión a la menor ecuatoriana en el metro de Barcelona y del ataque sufrido por dos parejas de peruanos –los esposos Jessica Rodríguez y René Espinosa, e Hilda Salerosas y Robinson Aro– en la misma ciudad catalana durante una requisa policial, lo que llevó a una denuncia e investigación por agresión que actualmente está paralizada. Casos a los cuales se une el del connacional Manuel Bustillos, agredido en marzo bajo las mismas constantes: insultos xenófobos, racismo, agentes del orden anónimos –en esta ocasión, de la Policía Municipal de Parla– y denuncias que no llegan a ninguna parte.
La Unión Europea acordó en abril de este año tipificar como delito con penas de entre 1 y 3 años de prisión a todo llamamiento a la violencia racial y xenófoba. Y hoy más que nunca, en todo el mundo se llevan a cabo eventos antirracistas, desde marchas callejeras hasta conciertos multitudinarios. La pregunta es: ¿por qué justo ahora? ¿Es una evolución lógica del proceso de civilización del mundo globalizado o es más bien un acto reflejo contra el Sergi Xavier Martínez que todo ser humano lleva dentro? Los propios peruanos saben que el discriminado también puede hacer el rol de discriminador, todo depende de quién lo rodee a uno. Mientras tanto, los inmigrantes tiemblan.