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Seguridad Los inquietantes cabos sueltos del feroz atentado narco en Andahuaylas.

La Vendetta
de Ocobamba

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Fueron unos 30 los asesinos que atacaron la comisaría con granadas y fusiles. El teniente Zegarra se escondió en su habitación. Los otros tres subalternos permanecieron en el segundo piso.

Una llamada telefónica quebró el sueño del ministro del Interior, Luis Alva Castro, la madrugada del jueves 1, Día de los Santos. “Nos han atacado, señor. En Andahuaylas”, le dijeron. Algunas horas después, Alva Castro y el director de la Policía, general David Rodríguez Segeu, llegaban a Ocobamba, un pequeño pueblo enclavado en la provincia de Andahuaylas, Apurímac.

Encontraron la comisaría en ruinas y una comunidad aterrada.

¿Qué había ocurrido realmente? Se ha dicho mucho en estos días, pero CARETAS accedió a documentos de inteligencia policial y militar que revelan detalles desconocidos y claves del feroz ataque en Andahuaylas


 


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