Deportes 2007 ingresa a su último tramo con la temporada de los maratones. Los orígenes de esta prueba atlética y consejos para su práctica.
Corre, Lima, Corre
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Perú Runners en marcha: Deborah Martínez, Susana Conroy y Vladimir Figari, campeón nacional de Triatlón. A la semana queman más de 50 millas. |
En el último trimestre del año, cual recta final de una carrera, las empresas pisan el acelerador y organizan sus maratones para sudar la gota gorda, purificarse, festejar y llegar potenciados a Navidad y fin de año. Maratón: actividad gregaria que une a las masas, pero también a los consumidores. Siempre es tentador formar parte de algo más grande. La maratón como una rama culminante del marketing moderno. Este 11 de noviembre será la de Nike; la de RPP, el 2 de diciembre.
Maratón es una palabra más posicionadora que carrera. Carrera no dice nada. Maratón suena a algo más. Por eso las empresas llaman a sus trotes estirados maratones, así sepan que Martha Hildebrandt les jalaría las orejas a sus ideólogos de imagen y promoción por emplear indebidamente esta palabra. Mientras Deborah Martínez, miembro activo de Perú Runners que intervino en la maratón de Chicago 2007, se estira cerca del malecón de Larcomar, ella especifica qué es una maratón de verdad: “Una maratón debe superar por lo menos 42 kilómetros. La mayoría de las competencias que se realizan en Lima, en cambio, son carreras, pues la distancia de éstas va a un promedio de 10 a 15 kilómetros”. Pero no importa: los corredores no se sentirían en una fiesta si estuvieran en una carrera.