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Seguridad Crimen vinculado al narcotráfico, desconocido hasta hoy, aviva la leyenda negra de los Sánchez Paredes.

El Expediente
Perdido

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Fidel Sánchez Alayo, hijo de Manuel Sánchez, durante la fastuosa boda de su hermano Simón, en Mamacona.

La familia Sánchez Paredes es probablemente la más rica de La Libertad y, a la vez, uno de los grupos empresariales más poderosos del país. Sus negocios abarcan desde la minería a gran escala hasta la ganadería y los bienes raíces en Trujillo, Ancash, Cajamarca y Lima. Pero la espectacular bonanza económica de esta dinastía de Santiago de Chuco ha estado permanentemente empañada por una estela de misteriosos sucesos, por decir lo menos.

El imperio fue consolidado por el asesinado Perciles Sánchez Paredes, quien poseía un talento para hacer dinero que muchos empresarios de hoy envidiarían. No obstante, entre mayo de 1977 y julio de 1988, Perciles fue encarcelado cuatro veces acusado de ser un capo del narcotráfico. En 1988, fue finalmente absuelto por la Corte Suprema y pudo retomar sus negocios sin problemas. Aunque por poco tiempo. Tres años después, la tarde del 21 de febrero de 1991, fue abatido a tiros en un taller de mecánica de Trujillo.


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