Ecología Ocho años de Tiempo de Viaje dejan lecciones, interrogantes y dudas, algunas de las cuales han sido anotadas por Rafo León en sus libretas de bolsillo.
Apuntes en una Libreta de Viajes
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Transmitido por Plus Tv, "Tiempo de Viaje" ha merecido diversas distinciones y una fiel audiencia, el autor en las faldas del Pariacaca, nevado al este de Lima. |
Valle Sagrado.
16 de noviembre de 1999NO hay agua en el albergue, para los mochileros es una experiencia de valor agregado. Comienzo a viajar profesionalmente por el Perú, supongo que estoy entrando a un proceso de desasnado galopante que puede poner patas arriba todas mis certezas. Yo estaba convencido, como muchos de mi generación –un tanto fumona– de que los pobres tenían una bondad infusa, una actitud natural a favor de la solidaridad y el bien común. Fue Laura Bozzo quien con sus desdentados desató el huayco de sinceramiento sobre los pobres, este que me ha caído encima. Ojalá que viajar por el territorio peruano enriquezca lo aprendido con semejante maestra. Ayer una campesina de Andahuaylillas le voló los dientes a su hijito de un sopapo. ¿Cuándo fue que Fujimori se paseó frente al cadáver de Serpa Cartolini? Hace unos pocos días he comenzado esta historia de Tiempo de Viaje, que no sé adónde me llevará; de cualquier manera, ya estoy llegando a la conclusión de que los pobres y los ricos son tan buenos como malos, según las circunstancias; pero eso sí, que la bondad y la maldad en las pequeñas ciudades de provincia, en los caseríos, parecen ser mucho más dignas que en Lima. Me llaman para grabar, el sol está tostando los sembríos de maíz blanco.
Sulluscocha.
21 de noviembre de 2003
Desde anoche a las 12 tengo 53 años, pero como a esa hora estaba bastante borracho, no vale. La gente anda desconcertada por acá, se dice que sobra el dinero pero nadie parece darse cuenta. Algo parecido he visto en otras zonas mineras, o donde hay pesca industrial. Inversión grande, descontento grande. A veces, al borde del abismo. La gobernabilidad del Perú, me tinca, está sujeta a la forma en que se vaya manejando la relación entre grandes proyectos de inversión y las poblaciones locales. Si nos atenemos a lo presente, el panorama es para llorar. Viajar así a uno lo llena de dudas pero decididamente lo enfrenta con una realidad que en Lima es resuelta entre cortos de vista. Como por ejemplo, entregarse a la infalibilidad… ¡del PBI! No es tanta la resaca como para volverse apocalíptico, algo habrá de verdad en todo esto. ¡Limonada!