Nacional A tres meses del terremoto, la vasta promesa de reconstrucción de las regiones devastadas se reduce a su mínima expresión.
Parto de los Desmontes
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Pisco a tres meses del terremoto. El ministro de Vivienda, Hernán Garrido Lecca, propone convocar al Batallón de Ingeniería del Ejército para culminar la mayúscula tarea. |
El caos impera en las calles de las zonas devastadas por el terremoto. Las labores de remoción de escombros están paralizadas desde hace dos semanas. El director ejecutivo de Forsur, Julio Favre, acompañado del arquitecto Eduardo Figari, exhiben los mapas del nuevo diseño de la ciudad, con un par de anillos viales, un bulevar y hasta una ciclovía, valorizados en 107 millones de dólares. El ministro de Vivienda, Hernán Garrido Lecca, quien trasladó sus bártulos a Pisco la semana pasada, dirige ahora las tareas de reconstrucción. “A punta de ajos y cebollas, tacles y todo lo necesario para romper los muros de la burocracia”, afirmó. Dirigió sus baterías contra “la indolencia de la burocracia en el MEF”. El propio Favre hizo un nuevo amago de tirar la toalla. “Poner a un empresario a lidiar con la burocracia es un verdadero crimen”. El titular de Economía, Luis Carranza, defendió a sus funcionarios. “No vamos a liberar un centavo hasta que no se presenten los proyectos en estricto cumplimiento con la Ley”, afirmó. El síndrome de escándalo de corrupción del Sistema Integrado de Salud (SIS) cunde. La recomposición del directorio del Forsur, reducido a sólo nueve miembros, es un avance pero no es la varita mágica. En este plan, los esforzados proyectos de reconstrucción se limitan al reparto de calaminas, la contrata de personal de la zona adiestrados por Sencico y el levantamiento de módulos de vivienda temporal de apenas 18 metros cuadrados. Pero estamos en el Perú, no en Liliput. Las réplicas del terremoto se han traslado al campo político.