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Justicia La historia desconocida del enfrentamiento entre el ex canciller, su hermano y su padre por el control de un millonario patrimonio.

El Caso Tudela :
Retrato de Familia (VER)

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Hace unos pocos años Francisco Tudela comenzó a usar el anillo con el escudo de su familia materna, van Breugel Douglas.

“Todas las líneas de San Isidro están saturadas”, exagera, estupefacto, un ilustre chismoso que comenta el revuelo producido a mediodía del jueves pasado. Antes de desatarse el escándalo la puesta en escena era de ensueño. Difícil imaginar un evento que simbolizara con igual intensidad el poder del amor.

Don Felipe Tudela y Barreda, con 92 años a cuestas, iba a contraer matrimonio con doña Graciela de Losada Marrou, de 77.

La edad no fue óbice para nadie y menos para los más de cuarenta invitados, incluidos varios rancios pesos pesados de la Lima que languidece. Testigos describen el rictus horrorizado de varias damas cuando vieron que Francisco Tudela van Breugel-Douglas –ex canciller, fugaz vicepresidente y bailador ocasional de tecnocumbia– intentaba sabotear la ceremonia basado en una acusación de secuestro contra la novia.

Francisco y su hermano Juan Felipe Tudela hicieron guardia desde las 11 y 30 en la puerta de la casa. La ceremonia oficiada por Andrea Cabana, representante de la Municipalidad de Magdalena, fue programada para las doce.

Los hermanos se hicieron acompañar de la jueza Raquel Centeno, del 18o Juzgado Penal, un médico legista y tres abogados del Estudio de Enrique Ghersi.

Sólo ingresó la diligente jueza Centeno e interrogó al novio. Don Felipe Tudela y Barreda expresó que se encontraba ahí por voluntad propia y que no mantenía una relación cercana con sus hijos.

Algunos invitados escucharon sorprendidos que la jueza Centeno le hizo la siguiente interrogante:

“¿Qué entiende usted por felicidad?”.

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Tudela y Barreda respondió de buen talante que dicho estado, más que una condición permanente, se trataba de un sentimiento “itinerante”. Hay momentos en que no fue feliz, habría dicho, como cuando perdió a su primera esposa. “Hoy soy feliz”, concluyó.

Luego, el interrogatorio a la novia se interrumpió por pedido de los abogados de Tudela y Barreda para terminar con el trámite del matrimonio. Así, la pareja fue casada frente a la funcionaria municipal, la jueza Centeno y el notario Luis Danon.

Los ecos de Magdalena llegaron a CARETAS el lunes 12. Al día siguiente una carta notarial publicada por don Felipe Tudela y Barreda a página entera en los diarios El Comercio y El Peruano hizo público en fuente de muy buen tamaño el conflicto filial que tantas líneas telefónicas atascó en San Isidro.

¿Cómo se llegó a tal situación?

CARETAS reconstruyó la secuencia de los hechos con los documentos ingresados por ambas partes en los juzgados.

Desde su retorno a Lima procedente de Santiago a principios de este año, el ex canciller manejaba las finanzas de su padre. Aunque se rumoreó de un millonario adelanto de herencia a Francisco, lo concreto fue el traspaso de una casa.

Las relaciones se resquebrajaron hace dos meses. Según la defensa de los hermanos Tudela (ver recuadro), éstos detectaron una donación de un millón de dólares que el patriarca le hizo a su hoy esposa.

A partir de entonces comenzaron a enviarle cartas notariales solicitando anticipo de herencia con la posibilidad de que él continuara usufructuando el patrimonio.

Ante la negativa, ingresaron el último lunes 5 al domicilio del padre en San Isidro con dos policías, tres abogados y un médico. Despacharon al contador y al abogado que laboraban permanentemente allí.

Los hermanos le preguntaron al padre si estaba secuestrado. Tudela y Barreda, formado al fin y al cabo como abogado, toreó los cuestionamientos.
El martes 6, Francisco y Felipe presentaron una denuncia por secuestro contra De Losada Marrou en la comisaría de San Isidro y la demanda de interdicción judicial en el 12o Juzgado de Familia. Con la última buscan declarar la incapacidad del padre. Al día siguiente interpusieron un hábeas corpus por secuestro ante el 18o Juzgado Penal de Lima encabezado por la mencionada jueza Raquel Centeno.

Según los documentos judiciales, esa noche los hermanos intentaron llevarse al anciano y acudieron al domicilio con una ambulancia lista. No lo encontraron.

Tudela y Barreda les respondió al día siguiente con su propio hábeas corpus contra ellos en el 35o Juzgado Penal. Argumentó que ponían su vida en peligro.

La discusión sobre los informes médicos es de central importancia. El abogado de los hermanos Tudela, Enrique Ghersi, se refiere a un examen presentado por sus patrocinados en el que se determina que Tudela y Barreda sufre de ceguera e invalidez (ver recuadro). Sin embargo, la defensa de éste presentó cuatro informes de médicos distintos donde, si bien son reconocidos los achaques físicos inherentes a la edad, es descartada cualquier incapacidad mental. El as bajo dicha manga es la evaluación firmada por el reputado Benjamín Alhalel que además declara, de su puño y letra, haber recibido una visita de los hermanos denunciantes durante la que les confirmó la buena salud mental de su padre.

Lo mismo confirmó Andrea Cabana, jefa de registro de Magdalena que ofició el matrimonio y que, en declaraciones al canal 4, dio fe de la lucidez del recién casado.

La presente semana será definitoria. El jueves 15 serán recabadas las declaraciones del hábeas corpus presentado por Tudela y Barreda contra sus hijos en el 35o Juzgado Penal. Y el viernes 16 su abogado, Armando Lengua Balbi, presentará su informe oral en el 18o Juzgado Penal en respuesta a las acusaciones de secuestro vertidas por los hermanos Tudela.

Quizás lo que precipitó la situación fue una carta del propio Francisco Tudela. Allí le solicitó a Graciela de Losada que reconozca no haber sido conviviente de su padre. Aunque ello era cierto, pues durante los 28 años de relación ambos residieron en sus respectivos domicilios, Tudela hijo pretendía curarse en salud y sacarla del tablero de la sucesión.

El destino de la fortuna de Tudela y Barreda representa la pelea de fondo en este embrollo familiar. Aunque los números no son oficiales, los cálculos hechos rondan entre los US$ 50 millones y US$ 60 millones.

La ley peruana establece que quien hace su testamento puede disponer libremente de un tercio de su patrimonio. De no existir cónyugue, y si no se especifica el destino de ese tercio, los hijos son declarados herederos universales.

Si sobrevive la esposa, se suma a los hijos en el grupo. Pero lo que hereda solo será contabilizado en el dinero producido desde que estuvieron casados.

Así, el matrimonio no tendría por objetivo central convertir en heredera a la señora De Losada Marrou. Eso podía zanjarse con el tercio de libre disponibilidad.

Se trata de blindarse a sí mismo. Un atento letrado señala que si Tudela y Barreda es declarado interdicto sus hijos pasarían a administrar el patrimonio. Ello a menos que se encuentre casado. Tal como están las cosas, la responsabilidad recaería en la nueva señora de Tudela.

Trascendió que en los días inmediatamente posteriores a la boda, el señor Tudela y Barreda firmó poderes y testamentos en las notarías Danon, Ortiz de Zevallos, Fernandini y Paíno.

Tudela y Barreda es director de minera Orcopampa y dueño de una buena cantidad de propiedades. Cumplió cargos honoríficos de diplomático en España y es miembro de organizaciones como el Instituto Peruano de Investigaciones Genealógicas. En una nota reciente, el diario La República lo recuerda como agente del Estado peruano en el proceso de extradición que el gobierno de Odría siguió contra Víctor Raúl Haya de la Torre cuando se asiló en la embajada de Colombia entre 1949 y 1954.

Unos años después de separarse de su primera esposa, Vera van Breugel-Douglas, el abogado conoció a la señora De Losada, a su vez divorciada del ya fallecido ex fiscal de la Nación Miguel Aljovín.

Tudela y Barreda tuvo tres hijos (la tercera, Vera, se ha mantenido alejada del enfrentamiento). De Losada, cinco. La campeona de tabla, Sofía Mulanovich, es nieta suya.

“Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”. La frase inmortal arranca ‘El Amor en los Tiempos del Cólera’, de García Márquez, una obra que cae como anillo del escudo van Breugel al meñique del ex canciller Tudela.

En la novela la amistad otoñal de Fermina Daza con Florentino Ariza, un afiebrado ex novio de su juventud, es objetada por una conservadora hija de la viuda. La doña reacciona con ferocidad y le prohíbe volver a pisar su casa mientras ella viva.

Aquí solo cabe esperar que la brisa de Magdalena del Mar surta un efecto más benévolo que el de las almendras amargas y la historia familiar tenga mejor final. (Enrique Chávez)

La Versión de los Hijos

A través de su abogado Enrique Ghersi, los Tudela van Bruegel Douglas dan sus argumentos.

Abogado Ghersi, alerta sobre donación de un millón de dólares a nueva esposa.


Ni Francisco ni Felipe van a declarar en contra de su padre”, dice el abogado Enrique Ghersi hablando en nombre de los hijos de Felipe Tudela y Barreda. El hecho es que ellos pusieron una demanda de interdicción judicial sobre el patrimonio familiar con fecha previa al matrimonio de su padre con doña Graciela de Losada Marrou, boda que se realizó el día 8 de noviembre. La demanda se puso el día 6.

Esta medida extrema, dice Ghersi, fue tomada a raíz de detectar una reciente donación de su padre a favor de doña Graciela, su pareja sentimental de “casi 30 años”, por un millón de dólares. El documento que la acredita yace encubierto en la notaría de Lucho Danon, dice el abogado.

La interdicción de los hijos fue admitida a trámite en el 12o Juzgado de Familia, y en ella se consignaba las disminuidas facultades del señor Tudela Barreda, quien estaría ciego e inválido según peritaje médico.

Una argucia detectada por la parte demandante es la no publicación del edicto matrimonial correspondiente –“con el ánimo de sorprender a la familia”– carencia que los funcionarios de la Municipalidad de Magdalena responsables del hecho quieren explicar con un supuesto viaje a Chile que hasta ahora no ha podido ser refrendado con el movimiento migratorio correspondiente. La publicación del edicto matrimonial según ley abría la facultad de que, en un plazo de ocho días, se interpusiera cualquier objeción –de existir– en contra de este matrimonio.

Este detalle, así como la publicación de un aviso en El Comercio a toda página que los hijos no pueden atribuir a su padre a pesar que este lo firma, les hace contemplar la posibilidad que se encuentran ante una conspiración mayor. Lo único que los hijos pretenden, asegura su abogado, es la administración judicial de los bienes de forma transparente.


 


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