Teatro Crónica de la larga noche logística que conjuga a 300 actores para montar el auto sacramental La Vida Es Sueño. Va hasta el 26 de noviembre.
Sueño de Estreno
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El Entendimiento (Violeta Cáceres), alzada sobre traicioneros coturnos y flanqueada por el Agua (Paloma Yerovi) y el Fuego (Teresa Ralli). |
Medio millar de raciones de pollo
broaster se esfuerzan por quitarle solemnidad al montaje de
La Vida es Sueño. Los productores lo saben y retiran para la foto sánguches y
nuggets que abundan en los camerinos e impregnan las manos de los actores de un brillo
non sancto. Aceite vegetal, le llaman.
Entre los pasillos de la basílica de San Francisco, donde se lleva a cabo el montaje del auto sacramental de Pedro Calderón de la Barca, se han acondicionado decenas de camarines cuyas paredes de tela dejan ver más de lo que algunas actrices quisieran. Entre azulejos sevillanos circulan comiendo papas fritas Paloma Yerovi, Teresa Ralli, Mónica Sánchez, Aristóteles Picho, Leonardo Torres Vilar y Wendy Vásquez, entre otros. Frente a los espejos se acomodan fajas, se zurcen vestuarios y se discute por teléfono con los novios. Más allá, Ricardo Blume lucha por colocarse una corona que parece quedarle grande. El actor, estrella indiscutible de la obra, ha venido desde México para encarnar el rol del Poder y demostrar que es posible actuar en verso con la naturalidad de quien va a comprar pan.